El euro cayó el lunes hasta los 1,1161 dólares, su nivel más bajo en 17 meses, en un mercado cada vez más preocupado por la situación presupuestaria de Francia y por la inestabilidad política en varias de las principales economías de la zona euro. La moneda llegó a perder un 0,8% frente al dólar y también retrocedió ante el franco suizo, la libra esterlina y el yen japonés.
Francia vuelve a concentrar la preocupación de los mercados
La presión sobre el euro no se explica únicamente por la fortaleza del dólar. Los inversores están exigiendo una compensación mayor por mantener activos denominados en la moneda europea, en un contexto marcado por la elevada deuda pública francesa, la debilidad del Gobierno y la dificultad para avanzar en la reducción del déficit.
El deterioro se refleja especialmente en el mercado de bonos. El viernes, la rentabilidad exigida a la deuda francesa a diez años superaba en 152 puntos básicos a la de los bonos alemanes equivalentes. La diferencia, de 1,52 puntos porcentuales, no era tan amplia desde 2011. El lunes, el rendimiento de los bonos franceses siguió aumentando, mientras que el alemán descendió ligeramente.
En términos prácticos, esa brecha implica que Francia paga alrededor de 15 millones de euros más al año en intereses por cada 1.000 millones de euros emitidos a diez años frente al coste de financiación de Alemania. Si el encarecimiento se mantiene, cada nueva emisión aumenta la carga financiera de un país que ya parte de un nivel elevado de deuda.
Chris Turner, responsable de estrategia de divisas del G10 en ING, interpreta el retroceso del euro frente al dólar y frente a otras grandes monedas como una señal de que los riesgos presupuestarios están elevando la prima de riesgo de la divisa europea. Esa prima representa la compensación adicional que reclaman los inversores por asumir una mayor incertidumbre.
La política francesa y España añaden incertidumbre
La situación política dificulta la respuesta fiscal de Francia. Los partidos de la oposición muestran poca disposición a pactar con el Gobierno saliente del presidente Emmanuel Macron, lo que complica la adopción de medidas para contener el déficit. Además, las elecciones presidenciales de 2027 introducen un factor adicional de incertidumbre.
Una encuesta publicada la semana pasada situó a Marine Le Pen, de extrema derecha, y a Jean-Luc Mélenchon, de extrema izquierda, en una hipotética segunda vuelta. Homin Lee, estratega macroeconómico sénior de Lombard Odier, afirmó que los mercados de bonos y divisas están reflejando la inquietud por la inestabilidad del Gobierno francés y por el debilitamiento de los compromisos de disciplina presupuestaria ante esos comicios.
España también contribuyó a la presión sobre el euro. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre después de que fracasara su plan de vivienda. Valentin Marinov, responsable de análisis y estrategia de divisas del G10 en Crédit Agricole, considera que el episodio español tiene menos peso que los problemas de Francia, aunque tampoco favorece a la moneda común.
La tensión se suma a una oleada de ventas de deuda pública europea registrada la semana anterior, que recordó a los mercados la crisis de deuda de hace aproximadamente quince años. Italia y Bélgica también arrastran niveles elevados de endeudamiento, y el aumento general de los costes de financiación incrementa los intereses que deben afrontar en las nuevas emisiones.
Ventas técnicas y refugio en los bonos alemanes
La caída del euro se aceleró también por factores técnicos. Según operadores citados por la fuente, varios fondos asiáticos con estrategias de corto plazo vendieron euros para comprar dólares. El movimiento llevó la cotización a niveles que activaron ventas asociadas a contratos de opciones, un mecanismo que puede intensificar los descensos cuando los operadores cubren sus posiciones.
El dólar recibió además el respaldo de las expectativas de que la Reserva Federal estadounidense tenga que subir los tipos de interés otras tres veces hasta julio para contener la inflación. El Bloomberg Dollar Spot Index alcanzó el lunes su nivel más alto desde finales de junio, haciendo más atractivos los activos denominados en dólares.
Chris Turner contempla una posible caída adicional del euro hasta los 1,10 dólares. Los estrategas de JPMorgan, entre ellos Meera Chandan, también señalaron que el franco suizo y el yen podrían seguir apreciándose frente a la moneda europea, al actuar como activos refugio en periodos de incertidumbre.
Sin embargo, los indicadores de mercado no apuntan por ahora a un episodio de pánico. Aunque la prima entre las opciones de compra y de venta del euro se encuentra en su nivel más negativo desde marzo de 2025, todavía está lejos de los extremos observados durante las elecciones francesas de 2017 y la invasión rusa de Ucrania.
Thu Lan Nguyen, de Commerzbank, destaca que los bonos alemanes, conocidos como Bunds, no se han visto afectados por la última oleada de ventas. Si los inversores continúan refugiándose en ellos, estarán reduciendo su exposición a Francia, pero no necesariamente a la zona euro en su conjunto. Mientras esa demanda se mantenga, sostiene Nguyen, el margen de caída del euro seguirá limitado al menos por ahora.










