El retraso de la ley Clarity en el Senado de Estados Unidos no parece haber frenado las operaciones corporativas en el sector de las criptomonedas. Paul McCaffery, responsable de activos digitales del banco de inversión KBW, considera que las adquisiciones seguirán avanzando mientras los supervisores estadounidenses ofrecen nuevas señales sobre el marco aplicable a los activos digitales.
La falta de una ley federal no detiene las operaciones
El proyecto de ley Clarity no logró superar una votación clave celebrada el 15 de septiembre. La iniciativa obtuvo 49 votos a favor y 50 en contra, lejos de los 60 apoyos necesarios para continuar su tramitación en el Senado. El resultado volvió a dejar pendiente la definición de las competencias de los principales reguladores financieros sobre el mercado cripto.
Pese a ese revés, McCaffery sostiene que apenas se observan señales de que las empresas estén adoptando una actitud más prudente en fusiones y adquisiciones. En su opinión, el rumbo del sector no ha cambiado de forma significativa porque la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC) han ido aportando mayor claridad mediante cambios regulatorios y nuevas propuestas.
Poco después de la votación, la SEC habilitó una exención temporal de la normativa vigente que permite negociar de forma limitada acciones estadounidenses tokenizadas en determinadas plataformas basadas en blockchain. La semana pasada, además, el supervisor propuso nuevas reglas para la custodia de los criptoactivos de los clientes.
Para el responsable de activos digitales de KBW, movimientos de este tipo pueden inclinar a las compañías hacia la compra de negocios ya operativos, en lugar de asumir el coste y el tiempo necesarios para desarrollar desde cero su propia tecnología e infraestructura.
El valor de las adquisiciones marca un récord
La actividad compradora ya había ganado fuerza antes del fracaso de la votación en el Senado. Según datos de CryptoRank Research, las adquisiciones anunciadas en el sector cripto durante el primer semestre de 2026 alcanzaron un valor conjunto de 9.700 millones de dólares. La cifra representa un incremento interanual del 44% y supone un nuevo récord.
El número de operaciones, sin embargo, evolucionó en sentido contrario. En ese periodo se anunciaron 87 adquisiciones, un 8% menos que un año antes. La diferencia entre el volumen y el número de acuerdos se explica por la concentración del mercado: cuatro grandes operaciones reunieron el 76% del valor total registrado.
Payward, la sociedad matriz de Kraken, figura entre los ejemplos citados. La compañía acordó adquirir la empresa de pagos Reap por 600 millones de dólares y presentó una oferta de hasta 550 millones por la plataforma de derivados Bitnomial.
La regulación sigue siendo una variable decisiva
La ley Clarity pretende establecer qué criptomonedas quedarían bajo la supervisión de la SEC y cuáles corresponderían a la CFTC. También busca fijar reglas para las plataformas de negociación y los emisores de activos digitales.
Su tramitación podría complicarse por la proximidad de las elecciones de mitad de mandato, lo que reduce las posibilidades de que el texto sea aprobado este año. Aun así, el proyecto conserva importancia para el mercado. Dmitriy Berenzon, de Archetype, considera que una legislación más clara podría impulsar tanto las adquisiciones como los acuerdos de colaboración entre empresas.
El impacto de la incertidumbre no es igual en todos los segmentos. Jake Brukhman, fundador de CoinFund, sostiene que las compañías más dependientes de los tokens siguen siendo especialmente sensibles a la falta de definición regulatoria. Las empresas centradas en infraestructura y pagos, en cambio, operan en un entorno que considera relativamente más claro.











