El índice de precios del sector servicios de Estados Unidos alcanzó en septiembre su nivel más alto en cuatro años, mientras la actividad perdió ritmo. La combinación añade presión a las expectativas de una relajación de los tipos de interés y mantiene expuestas a las posiciones apalancadas en Bitcoin a unas condiciones de financiación restrictivas.
El indicador de precios del informe del Instituto de Gestión de Suministros (ISM) subió a 74,0 puntos, frente a los 72,6 de agosto. Es su lectura más elevada desde julio de 2022, cuando alcanzó los 74,5 puntos. El dato se publicó el 5 de octubre y refleja que un número más amplio de empresas encuestadas comunicó aumentos en sus costes de producción.
El índice del ISM es un indicador de difusión: mide la dirección y la extensión de los cambios mensuales en los costes de los insumos entre los participantes de la encuesta. Por tanto, una lectura de 74,0 no cuantifica el tamaño de las subidas ni equivale a una tasa de inflación al consumidor.
Menos actividad, pero más presión sobre los costes
El índice general de servicios descendió a 54,9 puntos desde los 55,4 anteriores. El subíndice de actividad empresarial cayó con más intensidad, hasta 56,5 puntos, frente a los 61,7 de agosto. Ambos indicadores, sin embargo, permanecieron por encima de 50, el umbral que separa la expansión de la contracción.
El empleo ofreció una señal distinta. Pasó de 47,8 a 50,1 puntos y regresó a una expansión ligera después de dos meses en terreno contractivo. En conjunto, la encuesta describe una economía de servicios cuyo crecimiento pierde impulso, pero en la que las presiones de costes se están extendiendo.
Para los mercados, esa combinación deja una lectura menos clara de la que ofrecería una desaceleración acompañada de una moderación de los precios. Un menor dinamismo puede respaldar la expectativa de futuros recortes de tipos, pero el repunte del indicador de costes dificulta anticipar un alivio rápido de las condiciones monetarias.
El efecto sobre Bitcoin depende de la financiación
El vicepresidente de la Reserva Federal Philip Jefferson afirmó el 1 de octubre que los riesgos para la inflación estaban inclinados al alza. También señaló que el aumento de 25 puntos básicos aplicado en septiembre situó el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,75% y el 4,00%, y que las próximas decisiones deberían depender de los datos, las perspectivas económicas y el equilibrio de riesgos.
Sus comentarios fueron anteriores a la publicación del informe de servicios. El nuevo dato aporta, por tanto, otra evidencia al debate sobre la trayectoria de los tipos: el enfriamiento de la actividad apunta en una dirección, mientras el aumento de los costes mantiene abierta la posibilidad de una política más restrictiva durante más tiempo.
Ese entorno puede ser especialmente relevante para las posiciones apalancadas en Bitcoin. Si la persistencia de los costes reduce las expectativas de recortes y los inversores adoptan una postura más prudente, las operaciones sensibles a la financiación podrían sufrir presión. El apalancamiento amplifica las pérdidas cuando el precio se mueve en contra de una posición; en los futuros de criptomonedas con margen, los operadores pueden verse obligados a aportar más garantías o a cerrar sus posiciones.
El tipo oficial de la Reserva Federal y la financiación de los contratos perpetuos de Bitcoin tampoco son equivalentes. Esta última consiste en pagos entre posiciones largas y cortas destinados a mantener el precio de esos contratos cerca del mercado al contado. Su evolución requiere observaciones específicas y no puede deducirse directamente del rango de los fondos federales.
El mercado aún no permite atribuir una reacción al dato
Bitcoin cotizaba cerca de los 85.580 dólares en la página de CryptoSlate del 6 de octubre, con una caída del 0,04% en 24 horas. Ese movimiento acumulado no permite identificar una reacción concreta a la publicación del ISM.
Además, un estudio de febrero de 2023 de la Reserva Federal de Nueva York, basado en datos intradía, concluyó que Bitcoin estaba en gran medida desconectado de las noticias monetarias y macroeconómicas en la muestra analizada. La hipótesis de un mayor riesgo para las posiciones apalancadas ganaría fuerza si un deterioro de las expectativas sobre los tipos coincidiera con una menor demanda financiada. Por ahora, la desaceleración de los servicios, por sí sola, no ofrece una señal suficiente de alivio.











