El auge de la inteligencia artificial puede mantener elevada la presión macroeconómica sobre Bitcoin incluso después de que la Reserva Federal deje de subir los tipos. El motivo es la competencia por la financiación a largo plazo: las grandes tecnológicas están recurriendo cada vez más a la deuda para construir centros de datos, comprar chips y asegurar el suministro energético necesario para sus proyectos de IA.
Las actas de la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre recogen que los participantes del mercado señalaron la fuerte emisión privada de deuda vinculada a estas infraestructuras como uno de los factores que han impulsado al alza las rentabilidades de los bonos del Tesoro y las primas por plazo. Entre las reuniones del banco central, los rendimientos nominales aumentaron aproximadamente 35 puntos básicos en los vencimientos de dos a diez años.
La cuestión es relevante para los activos digitales porque el final del ciclo de subidas no garantiza, por sí solo, una relajación de las condiciones financieras. Aunque el tipo oficial deje de aumentar, la demanda de capital para los proyectos de IA puede mantener altos los costes de endeudamiento en la parte larga de la curva.
La inversión en IA empieza a depender más de la deuda
La escala del desembolso previsto ayuda a explicar la preocupación. El Banco de Pagos Internacionales (BPI) estima que las cinco mayores compañías tecnológicas gastarán más de 1 billón de dólares en inversión de capital relacionada con la IA durante 2025 y 2026. Las previsiones del sector citadas por el organismo sitúan la inversión mundial en IA en torno a 500.000 millones de dólares actualmente, con la posibilidad de que alcance entre 3 y 4 billones en 2030.
Parte de la primera fase del despliegue pudo financiarse con la caja generada por las propias empresas. Sin embargo, el gasto está creciendo más deprisa que los beneficios y el flujo de caja libre de algunas compañías, lo que está elevando su dependencia de los bonos y del crédito privado. El BPI advierte de que la deuda ocupa un lugar cada vez mayor en la estructura financiera de este proceso.
El responsable de la mesa de operaciones de la Reserva Federal señaló que los diferenciales de la deuda emitida por los grandes proveedores de servicios en la nube seguían siendo amplios, debido tanto al volumen captado como a los largos vencimientos. Las actas también recogen que la competencia por el capital derivada de estas emisiones privadas vinculadas a la IA contribuyó al aumento de las primas por plazo de los bonos del Tesoro.
La Reserva Federal no cuantificó qué parte de la subida de unos 35 puntos básicos obedeció a la financiación de la IA. También citó unos datos económicos más sólidos, las expectativas de nuevas subidas de tipos, la geopolítica y la incertidumbre sobre las recompras del Tesoro.
El coste de oportunidad para Bitcoin sigue aumentando
La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años se situaba en el 5,28% el 7 de octubre, mientras que el rendimiento real a diez años alcanzaba el 2,92%. Estos niveles ofrecen a los inversores una remuneración positiva, ajustada por inflación, antes de asumir la volatilidad y el riesgo de caídas de Bitcoin, un activo que no genera flujos de caja contractuales.
Por eso, una pausa de la Reserva Federal podría reducir las expectativas sobre los tipos a corto plazo sin producir el mismo alivio en los vencimientos largos. Si las empresas continúan compitiendo por la financiación, los rendimientos reales podrían permanecer elevados y aumentar la rentabilidad exigida a los activos de riesgo.
La propia Reserva Federal indicó que los cambios en los tipos reales explicaron la mayor parte del incremento de las rentabilidades de los bonos con vencimientos largos durante ese periodo. Para Bitcoin, esa diferencia resulta especialmente importante: no se trata solo de cuánto paga el activo considerado sin riesgo, sino de cuánto ofrece después de descontar la inflación.
Un posible giro si la expansión acaba en exceso de capacidad
El auge de la IA también plantea un escenario opuesto. El BPI considera que este despliegue se encuentra entre los mayores ciclos de inversión tecnológica de la historia de Estados Unidos y advierte de que la competencia por ganar cuota de mercado puede llevar a las empresas a comprometer más capital del que justificarán sus rendimientos futuros. Un mayor endeudamiento elevaría además el riesgo de tensiones financieras y ventas forzadas si las expectativas de ingresos se deterioran.
Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, sostiene que la carrera por construir centros de datos terminará generando un exceso de capacidad y una posterior desaceleración. Su hipótesis, que sitúa la posible aparición de tensiones hacia finales de 2027 o 2028, contempla una respuesta de liquidez por parte de las autoridades que, en su opinión, favorecería a Bitcoin y a otros criptoactivos. Se trata de un escenario especulativo, no de una previsión oficial.
La próxima reunión de la Reserva Federal está prevista para el 27 y 28 de octubre. Sus responsables siguen centrados en la inflación y en la posibilidad de otra subida antes de final de año. Para Bitcoin, no obstante, la prueba principal puede llegar después de la última subida: si la inversión en IA mantiene altos los rendimientos reales a largo plazo, el alivio esperado tras una pausa monetaria podría ser menor que en ciclos anteriores.











