Charles Hoskinson, fundador de Cardano, ha acusado a Vitalik Buterin de poner en riesgo el desarrollo de defensas criptográficas frente a los ordenadores cuánticos al advertir sobre posibles avances matemáticos impulsados por la inteligencia artificial. A su juicio, esas advertencias pueden llevar a los desarrolladores a abandonar tecnologías poscuánticas que ya se están incorporando a la infraestructura de internet.
El desacuerdo sobre la criptografía basada en retículos
La disputa comenzó después de que Buterin, cofundador de Ethereum, expresara dudas sobre la criptografía basada en retículos. Su preocupación parte de la posibilidad de que la inteligencia artificial acelere descubrimientos matemáticos capaces de encontrar atajos contra sistemas diseñados para resistir a los ordenadores cuánticos.
Buterin ha señalado que la hoja de ruta a largo plazo de Ethereum se ha orientado hacia un enfoque más contenido, basado en firmas y pruebas criptográficas sustentadas en funciones hash. De este modo, el proyecto evita depender de diseños basados en retículos, una de las principales familias de algoritmos consideradas para la transición hacia sistemas poscuánticos.
Hoskinson rechaza ese razonamiento. En una publicación del 9 de octubre, sostuvo que las objeciones contra los retículos se apoyan en una analogía con la evolución de los ataques contra la factorización de enteros y, en particular, con el algoritmo de criba del cuerpo de números general. Según su interpretación, no existe todavía un mecanismo comparable que haya demostrado una vía general para romper los problemas matemáticos en los que se basan los sistemas modernos de retículos.
El fundador de Cardano también cuestionó que Buterin pueda estar demasiado vinculado a la dirección de investigación que ha adoptado Ethereum. Hoskinson defendió que más de cuatro décadas de estudios, incluidos avances en algoritmos de reducción de retículos y técnicas de cribado, han mejorado progresivamente los ataques sin lograr un avance general capaz de derrotar sistemas configurados de forma adecuada.
La discusión llega a los estándares poscuánticos
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos estandarizó en 2024 ML-KEM para el encapsulado de claves y ML-DSA para las firmas digitales. Hoskinson afirma que los parámetros de seguridad de estos esquemas ya tienen en cuenta los ataques conocidos y que abandonar la investigación basada en retículos podría ralentizar la adopción de protecciones que comienzan a desplegarse.
El debate no se limita a las firmas utilizadas para autorizar transacciones. La criptografía basada en retículos también puede emplearse en el intercambio de claves, el cifrado y otras construcciones necesarias para sistemas de privacidad, comunicaciones seguras y aplicaciones avanzadas.
Hoskinson rechazó además la idea ilustrativa de multiplicar por diez el tamaño de las claves para responder a posibles avances matemáticos de la inteligencia artificial. En su opinión, los parámetros no deben ajustarse mediante una regla fija, sino en función de mejoras medibles en los algoritmos de ataque. Un aumento moderado de la eficiencia de un ataque podría exigir claves mayores, mientras que un avance matemático fundamental obligaría a sustituir el algoritmo.
Las funciones hash tampoco quedan fuera del debate
El fundador de Cardano también puso en duda que las funciones hash ofrezcan una protección superior frente a descubrimientos inesperados. Citó las debilidades históricas de MD5 y SHA-1, aunque la fuente subraya que esos casos no demuestran vulnerabilidades en construcciones modernas como SHA-256.
Su crítica se extendió a Poseidon y Poseidon2, funciones hash diseñadas para su uso eficiente en pruebas de conocimiento cero y relacionadas con la investigación criptográfica a largo plazo de Ethereum. La Fundación Ethereum ha financiado estudios sobre la resistencia de Poseidon frente a ataques algebraicos, incluidos análisis con bases de Gröbner y otras técnicas criptanalíticas.
La posición de Hoskinson es que esos diseños también podrían convertirse en objetivos de futuros descubrimientos asistidos por inteligencia artificial. Por ello, cuestiona que los retículos reciban un nivel de escepticismo mayor. Las firmas basadas en funciones hash pueden ofrecer autorización de transacciones resistente a la computación cuántica, pero los retículos aportan capacidades adicionales para el cifrado y el intercambio de claves. El desacuerdo entre ambos desarrolladores refleja, en última instancia, la incertidumbre sobre qué familias criptográficas ofrecerán mayor margen de seguridad ante avances matemáticos todavía hipotéticos.












