La estafa no siempre termina cuando desaparecen las criptomonedas. En muchos casos comienza entonces una segunda fase: alguien contacta con la víctima, asegura que puede recuperar los fondos y exige un pago por adelantado. Es el fraude conocido como recovery room, una modalidad que, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) y el FBI, combina suplantaciones de identidad, falsas promesas y, en ocasiones, acceso remoto a los dispositivos.
El caso investigado en Badajoz por la Policía Nacional ilustra el riesgo. Un jubilado de 75 años habría perdido alrededor de 350.000 euros en falsas inversiones y, después, cerca de 60.000 euros adicionales al pagar a dos supuestos despachos de abogados que prometían recuperar su dinero. La investigación, denominada Operación Stakeface, sigue abierta y no descarta que haya más víctimas.
Cómo funciona el fraude de recuperación
El contacto suele producirse sin que la víctima lo solicite. Puede llegar por teléfono, correo electrónico, SMS o redes sociales, aunque también puede partir de anuncios y páginas web con testimonios falsos. Los estafadores conocen que la persona ha perdido dinero y se presentan como abogados, empresas especializadas, gestorías o incluso representantes de organismos públicos.
En algunos casos utilizan el nombre de entidades reales o afirman que han recibido el expediente a través del FBI u otra agencia gubernamental. Después reclaman tasas, impuestos, gastos legales o un supuesto importe de desbloqueo. Tras el primer pago, desaparecen o inventan un nuevo cargo.
Otra variante consiste en pedir acceso al ordenador, las contraseñas o la billetera. El pretexto puede ser instalar un programa de asistencia o crear una nueva billetera para recibir los fondos. Con ese acceso, los delincuentes pueden instalar software malicioso o vaciar los activos que aún conserve la víctima.
El caso de Badajoz y las señales de alarma
Según la información recogida sobre la Operación Stakeface, el afectado llegó a los primeros estafadores a través de anuncios en internet sobre inversiones en empresas extranjeras y criptomonedas. Los supuestos gestores, vinculados a dos firmas sin autorización para gestionar inversiones, habrían tomado el control remoto de su ordenador y le ayudaron a abrir cuentas en exchanges. El hombre transfirió unos 350.000 euros.
Cuando intentó recuperar el dinero, dos falsos despachos de abogados le ofrecieron hacerlo a cambio de honorarios. Los investigadores sospechan que el mismo grupo pudo utilizar el acceso remoto para influir en las búsquedas del afectado y hacer que esas entidades parecieran fiables. La Policía Nacional identificó seis sociedades: dos en Reino Unido, dos en Rumanía, una en Italia y otra en Hungría, y solicitó bloquear cuentas bancarias ante un juzgado de Badajoz.
Entre las señales de alerta están las garantías de recuperar todo el dinero o un porcentaje, la presión para decidir con rapidez y cualquier solicitud de frase semilla, contraseñas o acceso remoto. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) resume el criterio: ninguna entidad legítima solicita pagos por adelantado para recuperar fondos perdidos en inversiones fraudulentas. El FBI también recuerda que las autoridades no cobran a las víctimas por investigar un delito.
Qué posibilidades existen y cómo denunciar
Una transacción registrada en la cadena de bloques no puede revertirse de forma automática. Las recuperaciones reales pueden producirse si los fondos llegan a un exchange o a una stablecoin cuyo emisor pueda congelarlos, o mediante una orden judicial. En un caso relacionado con el robo a clientes de un revendedor de Ledger, Tether congeló unos 10 millones de dólares en USDT vinculados al atacante, según Bitquery. Esto no equivale a una garantía de recuperación.
Quien ya haya sido víctima debe dejar de pagar, cortar el contacto y no compartir más información. También conviene conservar mensajes, correos, teléfonos, comprobantes, direcciones de billetera y los identificadores de las transacciones. Si hubo acceso remoto, las contraseñas deben cambiarse desde otro dispositivo y los fondos restantes trasladarse a una billetera nueva con una frase semilla distinta. El banco o exchange debe ser avisado únicamente mediante sus canales oficiales.
En España, la denuncia puede presentarse ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. INCIBE ofrece orientación gratuita y confidencial a través del 017, WhatsApp 900 116 117 y Telegram, en la cuenta @INCIBE017. En Latinoamérica, la fuente recomienda acudir a la policía o fiscalía especializada: ¡ADenunciar! y CAI Virtual en Colombia, la Policía Cibernética de Ciudad de México y la UFECI en Argentina. Para incidentes cripto graves que sigan en curso, Security Alliance dispone de la línea SEAL 911, que debe contactarse solo desde su web oficial.










