La escalada de la inversión en inteligencia artificial podría terminar en una corrección bursátil de una magnitud no vista desde la crisis financiera de 2008. Es la advertencia de Joachim Klement, responsable de estrategia de mercados de Panmure Liberum, que sitúa entre 2027 y 2028 el posible estallido de la actual burbuja de la IA.
Las bolsas mundiales han alcanzado máximos históricos este año, impulsadas en buena medida por las fuertes subidas de las compañías tecnológicas y por las expectativas asociadas al desarrollo de la inteligencia artificial. Pero el crecimiento del sector exige inversiones cada vez mayores, especialmente en centros de datos e infraestructuras de computación.
El coste de construir la infraestructura de la IA
Para Klement, uno de los principales riesgos está en el volumen de recursos que las grandes empresas tecnológicas están destinando a ampliar su capacidad. Los grandes proveedores de servicios en la nube ya habrían comprometido buena parte de los recursos disponibles, mientras que los tipos de interés elevados hacen más caro financiar nuevas inversiones.
La combinación puede generar dificultades para las compañías que están destinando cientos de miles de millones de dólares a centros de datos y otras infraestructuras vinculadas con la inteligencia artificial. Bloomberg Intelligence calcula que las inversiones de estos grandes proveedores en centros de datos podrían ascender a 713.000 millones de dólares este año, más del doble que el año anterior. La previsión contempla además nuevos incrementos en 2027.
La preocupación del estratega no se limita a la capacidad de las empresas para mantener ese ritmo de gasto. También apunta al riesgo de que el mercado esté valorando sobre todo las previsiones de beneficios de las tecnológicas y relegando a un segundo plano otros factores, como la inflación, los tipos de interés y las tensiones en el mercado de crédito.
Una previsión mucho más pesimista para las bolsas
Klement prevé que el S&P 500 termine 2027 alrededor de los 5.000 puntos. Según la referencia utilizada en su análisis, ese nivel supondría una caída aproximada del 36% respecto a la cotización actual del índice.
Su escenario se sitúa muy por debajo de las expectativas de otros estrategas seguidos por Bloomberg. Los otros siete analistas contemplan, de media, una posible subida del 14% para el S&P 500. La diferencia refleja hasta qué punto la advertencia de Klement depende de que el actual ciclo de inversión en inteligencia artificial acabe provocando problemas financieros y una pérdida de confianza en el mercado.
El estratega también mantiene una visión negativa sobre la renta variable europea. Su previsión es que el Stoxx 600 pueda retroceder hasta los 430 puntos, más de un 30% por debajo de su nivel actual.
Una advertencia, no una llamada a vender
Klement reconoce que su pronóstico podría adelantarse a los acontecimientos. Por ese motivo, no considera que haya razones para vender acciones todavía. Su mensaje consiste más bien en que los inversores empiecen a contemplar un posible cambio de tendencia y sus implicaciones.
Entre las señales que vigila figura la media móvil de 200 días del S&P 500. Si el índice cae por debajo de ese nivel, Klement considera que los inversores podrían orientar sus carteras hacia sectores que percibe como menos expuestos al riesgo, entre ellos la alimentación, el tabaco y la industria farmacéutica.
La tesis parte de una hipótesis concreta: que el gasto asociado a la inteligencia artificial siga creciendo hasta tensionar la financiación y las expectativas de beneficios. Por ahora, se trata de una previsión del estratega, no de un hecho confirmado. Su advertencia pone el foco en la distancia entre el entusiasmo por la IA y el coste financiero de sostener la expansión de su infraestructura.










