Ray Dalio, fundador de Bridgewater, considera que el mercado de la inteligencia artificial reúne cada vez más elementos propios de una burbuja financiera y advierte de que el momento de una posible ruptura se aproxima. El inversor señala como principales focos de vulnerabilidad el endeudamiento creciente de las empresas, el encarecimiento del crédito y las elevadas valoraciones de las compañías tecnológicas.
Más deuda para financiar la expansión de la inteligencia artificial
Dalio expuso su análisis durante la Forbes Global CEO Conference, celebrada en Singapur. Su advertencia se centra en el volumen de capital que las empresas están destinando a centros de datos, chips e infraestructuras relacionadas con la IA. Las grandes tecnológicas invierten cientos de miles de millones de dólares en estos proyectos y una parte cada vez mayor se financia mediante deuda.
En opinión del fundador de Bridgewater, el problema se intensifica cuando suben los tipos de interés. Los nuevos préstamos resultan más caros y también aumentan los costes asociados a la financiación ya contratada. En ese entorno, las inversiones en inteligencia artificial deben generar una rentabilidad suficiente para compensar un coste de capital más elevado.
Dalio sitúa al mercado en una fase del ciclo anterior al estallido de la burbuja, aunque subraya que ese momento estaría cada vez más cerca. No sostiene que la ruptura se haya producido ya. Su argumento es que la combinación de deuda, tipos al alza y valoraciones elevadas deja al sector más expuesto a un cambio de expectativas.
El riesgo de convertir las ganancias en papel
El inversor también apunta al comportamiento de los accionistas. Una parte importante del patrimonio de los inversores está vinculada a acciones que se han revalorizado con fuerza, pero esas ganancias no se convierten en liquidez hasta que los títulos se venden.
Dalio ilustró esta diferencia con el caso de quienes aseguran tener un patrimonio de mil millones de dólares, pero no pueden utilizar directamente ese dinero para realizar gastos. Para disponer de él tendrían que vender acciones u otros activos. Si numerosos inversores intentaran materializar sus beneficios al mismo tiempo, el aumento de las ventas podría añadir presión al mercado.
El posible incremento de las rentabilidades de los bonos figura entre los factores que, según Dalio, podrían desencadenar un cambio de tendencia. Un entorno de financiación más caro afectaría especialmente a un sector que necesita grandes cantidades de capital para mantener su expansión.
Las bolsas mantienen el impulso de la IA
La advertencia llega mientras el entusiasmo inversor continúa. El S&P 500 y el Nasdaq 100 alcanzaron nuevos máximos durante la semana, impulsados por las expectativas sobre los beneficios futuros asociados a la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas mantienen sus planes de inversión y el mercado sigue asignando un fuerte potencial de crecimiento al sector.
Sin embargo, las ganancias bursátiles se concentran cada vez más en un grupo relativamente reducido de grandes compañías tecnológicas. Esa concentración puede amplificar el impacto de un eventual revés en las empresas vinculadas a la IA sobre los índices generales.
La tesis de Dalio no plantea que la burbuja haya estallado, sino que el mercado se aproxima a una fase de mayor riesgo. Para el inversor, las altas valoraciones, el recurso creciente a la deuda y unos tipos de interés más elevados forman una combinación que puede poner a prueba las expectativas construidas alrededor de la inteligencia artificial.











