Las acciones de ASML caen más de un 5% en la Bolsa de Ámsterdam, un día después de que el fabricante neerlandés de equipos para producir chips presentara resultados récord y elevara de nuevo sus previsiones para 2026. La presión vendedora afecta a todo el sector de los semiconductores y ha llevado al valor a situarse un 18% por debajo de su máximo histórico.
Los resultados no bastan para frenar las ventas
El título llegó a perder casi un 7% poco después de la apertura. La cotización pasó de 1.528 euros a 1.422 euros, su nivel más bajo desde el 18 de septiembre, y en el momento de redactar esta información se situaba en 1.450 euros. ASML acumula un descenso superior al 9% en la semana.
La caída se produce pese a que la compañía comunicó una facturación trimestral de 11.700 millones de euros, un 55% más que un año antes. Además, elevó por tercera vez este año su previsión de ingresos para el conjunto de 2026, hasta una horquilla de entre 44.000 y 45.000 millones de euros.
El retroceso tampoco es exclusivo de ASML. Su competidora ASM International (ASMI) pierde más de un 8%, mientras el AEX, el índice de referencia de la Bolsa de Ámsterdam, también cotiza en negativo. En otros mercados, el Kospi surcoreano llegó a caer casi un 8% durante la madrugada y el Nasdaq 100 acumula un descenso del 3% desde ayer.
Inflación, tipos y dudas sobre la inversión en IA
El principal detonante de las ventas es el repunte de la inflación estadounidense. El índice de precios de consumo quedó por encima de lo previsto y la inflación subyacente aumentó en septiembre un 0,33% respecto a agosto, frente al 0,20% que esperaba el mercado. Este indicador excluye los alimentos y la energía, cuyos precios son más volátiles.
El dato ha reforzado la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria más restrictiva. La subida de los tipos afecta especialmente a compañías de crecimiento como ASML, ya que los inversores descuentan sus beneficios futuros utilizando los tipos de interés como referencia. Cuando estos aumentan, el valor actual de esas ganancias disminuye.
El encarecimiento de la financiación también genera dudas sobre el ritmo de inversión en inteligencia artificial. Aunque las grandes tecnológicas financian sus centros de datos principalmente con recursos propios, una parte creciente de la cadena depende del crédito. Los inversores temen que sus clientes reduzcan unos presupuestos para IA que hasta ahora han sido elevados, con un posible impacto posterior en los pedidos de equipos para fabricar chips.
El mercado ha reaccionado además a las señales de moderación en el crecimiento de Anthropic. Según el Financial Times, el aumento de los ingresos de la empresa se ralentizó hasta alrededor del 50%, frente a más del 140% del trimestre anterior. Por ahora, la demanda de equipos sigue siendo firme. TSMC, uno de los principales clientes de ASML, elevó su beneficio un 69% y prevé destinar este año hasta 64.000 millones de dólares a nuevas fábricas y maquinaria.
China, capacidad de suministro y valoración
ASML afronta también varios factores propios. Su consejero delegado, Christophe Fouquet, explicó que los clientes ya quieren realizar pedidos para 2029 y 2030, pero que la capacidad de suministro prevista para 2027 y 2028 no es suficiente. Esta limitación retrasa la transformación de parte de esa demanda en ingresos.
En este contexto, Jefferies y JPMorgan han rebajado sus precios objetivo sobre la compañía, mientras Barclays y Citigroup los han elevado. Las distintas valoraciones reflejan la dificultad de medir cuánto del crecimiento esperado está ya incorporado en la cotización.
China añade otro elemento de incertidumbre. El país representa alrededor del 20% de la facturación de ASML, mientras Washington estudia endurecer las restricciones a la exportación de máquinas DUV, una generación anterior de equipos para fabricar semiconductores.
Por último, la valoración deja poco margen para las decepciones. Las acciones cotizan a casi 55 veces el beneficio previsto: los inversores pagan aproximadamente 55 euros por cada euro de beneficio por acción que esperan que genere la compañía. Esa prima puede amplificar las caídas cuando aumentan los tipos o aparecen dudas sobre el crecimiento, incluso si los resultados actuales siguen mostrando una fuerte expansión.











