Los mismos estafadores que habrían robado millones en activos digitales regresaron semanas después con una nueva promesa: ayudar a las víctimas a recuperar el dinero perdido. Fiscales sostienen que los datos recuperados durante la investigación muestran que se trataba de los mismos responsables.
Una segunda fase de la estafa
El caso apunta a un esquema en dos etapas. Primero, los delincuentes sustrajeron los activos de sus víctimas. Después dejaron pasar varias semanas antes de volver a contactar con ellas, esta vez presentándose como intermediarios capaces de recuperar los fondos.
Según los fiscales, esas ofertas de recuperación eran falsas. El contacto posterior no procedía de un tercero independiente, sino de los mismos estafadores que habían participado en el robo inicial, de acuerdo con la información obtenida en la investigación.
El rastro en los datos recuperados
La conexión entre ambas fases apareció en los datos recuperados por las autoridades. Ese material permitió vincular las comunicaciones o actividades posteriores con los responsables del fraude original, según la acusación.
La maniobra se apoya en una situación especialmente vulnerable: personas que ya han perdido sus activos y buscan cualquier vía para recuperarlos. La promesa de ayuda sirve entonces para reabrir el contacto con las víctimas, aunque en este caso los fiscales aseguran que no existía una recuperación real detrás de esas ofertas.
La información disponible no precisa el importe total sustraído, el número de afectados ni la jurisdicción en la que se desarrolla el procedimiento. Sí refleja, en cambio, la acusación central: un mismo grupo habría utilizado la supuesta recuperación de fondos como una segunda oportunidad para engañar a quienes ya habían sido víctimas.












