Las bolsas de los mercados emergentes han superado ampliamente a los índices globales en lo que va de año. El MSCI Emerging Markets avanzó un 23,7% entre enero y finales de septiembre, frente al 12,1% del MSCI World. Ambas cifras están calculadas en dólares.
La diferencia no se limita al rendimiento acumulado. Las valoraciones también resultan más bajas en el grupo de economías emergentes. El MSCI Emerging Markets cotiza con un PER —la relación entre el precio de las acciones y los beneficios previstos— de 9,7 veces, mientras que el del MSCI World alcanza las 17,9 veces. En términos agregados, los inversores pagan menos por cada unidad de beneficio empresarial esperado.
Brasil y Taiwán tiran del índice, mientras India retrocede
El comportamiento, sin embargo, está lejos de ser homogéneo. Brasil se ha visto favorecido por la evolución política y por el encarecimiento de las materias primas, según la información recogida por Erik Mauritz, de De Beursfluisteraar. Taiwán, por su parte, se beneficia del aumento de la demanda relacionada con la inteligencia artificial, un impulso estrechamente vinculado al papel de TSMC en la fabricación de chips.
India ofrece el contrapunto. La subida de los precios del petróleo está presionando a su economía y el índice Nifty 50 acumula una caída del 13% este año. La evolución de estos mercados muestra así que la etiqueta de “emergentes” agrupa realidades económicas, políticas y bursátiles muy distintas.
Una deuda pública menor no elimina los riesgos
El análisis de Mauritz también pone el foco en las finanzas públicas. Algunas economías emergentes han mejorado en los últimos años su disciplina presupuestaria y sus políticas para contener la inflación. La deuda pública de Sudáfrica ronda el 80% del producto interior bruto, mientras que en Brasil se sitúa alrededor del 90%.
En Estados Unidos y Francia, en cambio, la deuda pública supera el 110% del PIB. La comparación también aparece en la evolución de los precios. El banco central sudafricano incumplió su objetivo de inflación durante seis meses consecutivos, pero su gobernador, Lesetja Kganyago, señaló que la inflación estadounidense lleva 67 meses por encima de esa meta.
Estos datos no convierten a los mercados emergentes en activos de menor riesgo. Sus tipos de interés suelen ser más elevados y los inversores afrontan una mayor exposición a la volatilidad política y a las fluctuaciones de las divisas. Las diferencias entre países, además, pueden ser sustanciales incluso dentro del mismo índice.
Una categoría cada vez más difícil de definir
En opinión de Mauritz, la evolución bursátil y fiscal de algunas de estas economías justifica que los mercados emergentes tengan más presencia en las carteras diversificadas. Entre las vías para obtener exposición al conjunto del grupo menciona los fondos cotizados que replican el MSCI Emerging Markets.
El propio concepto de “mercados emergentes” tiene ya varias décadas. Fue acuñado en 1981 por el neerlandés Antoine van Agtmael. Desde entonces, los países incluidos en esta categoría han seguido trayectorias tan diferentes que la denominación describe cada vez peor la diversidad de sus economías y de sus mercados.










