Una inversión de 100 dólares en diamantes realizada en 2011 valdría hoy apenas 30 dólares, frente a los 216 dólares que habría alcanzado en oro y los 122 dólares de la plata. El deterioro refleja el cambio que ha experimentado el mercado de las piedras preciosas, presionado por la expansión de los diamantes fabricados en laboratorio.
El precio de los diamantes cae a mínimos de más de dos décadas
La evolución del Diamond Standard Index de Bloomberg, que sigue los precios de los diamantes de inversión, sitúa al indicador en su nivel más bajo en más de veinte años. La comparación con los metales preciosos muestra hasta qué punto se ha ampliado la brecha durante los últimos quince años.
El oro habría más que duplicado su valor en ese periodo, mientras que la plata habría registrado una revalorización más moderada. Los diamantes, en cambio, habrían perdido cerca de dos tercios del importe inicial utilizado en la comparación.
La caída no implica que todas las piedras naturales tengan exactamente el mismo comportamiento. En septiembre, los precios de algunos diamantes subieron ligeramente. El problema para los particulares aparece sobre todo al intentar vender: quienes compran un diamante y se desprenden de él más adelante suelen recuperar apenas la mitad del precio pagado.
Los diamantes de laboratorio alteran la lógica de la escasez
Durante años, la percepción de exclusividad y la oferta limitada de diamantes naturales ayudaron a sostener precios elevados. La situación ha cambiado con la fabricación en laboratorio. Estas piedras son químicamente idénticas a las naturales y pueden producirse a un coste cada vez menor.
Un diamante de laboratorio certificado de un quilate cuesta actualmente entre 76 y 87 dólares en el mercado mayorista, según la información citada. La diferencia de precio ha favorecido su adopción entre los consumidores. En Estados Unidos, el 61% de las parejas que se casaron en 2025 eligió un diamante de laboratorio para su anillo de compromiso.
Para los productores tradicionales, la nueva oferta supone una presión directa. La disponibilidad de una alternativa más barata reduce el peso que antes tenía la escasez de los diamantes naturales y dificulta mantener sus precios en los niveles alcanzados en el pasado.
El impacto alcanza también a De Beers
La transformación del mercado afecta incluso a las grandes compañías del sector. De Beers, uno de los principales nombres de la industria, estaba valorada en casi 13.000 millones de dólares en 2011. Ahora podría venderse por unos 1.000 millones, de acuerdo con el informe citado en la fuente.
La comparación con el oro y la plata también tiene límites. Ninguno de los dos metales puede fabricarse sin más en una planta para lanzar al mercado una alternativa barata y químicamente equivalente. Eso no elimina sus oscilaciones de precio ni los convierte automáticamente en activos seguros, pero explica por qué su comportamiento a largo plazo ha sido considerablemente mejor que el de los diamantes en este periodo.
Los diamantes naturales, por tanto, no han dejado de tener valor como bienes de lujo o joyas. Lo que se ha debilitado es su atractivo como activo de inversión: la competencia de los diamantes de laboratorio y la limitada capacidad de reventa han cambiado las expectativas sobre una piedra que durante décadas se presentó como un depósito de riqueza.











