Bitcoin podría salir beneficiado tanto de una expansión económica impulsada por la inteligencia artificial como de una crisis provocada por el estallido de las inversiones en esta tecnología. Esa es la tesis de Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, que en su último informe analiza tres posibles caminos para la economía mundial y llega a una conclusión común: cualquiera de ellos puede traducirse en una mayor demanda de BTC.
Tres escenarios con un mismo destino para Bitcoin
El primer escenario contempla un salto de productividad causado por una inteligencia artificial cada vez más barata y accesible. Si la IA permite producir más con menos recursos, el crecimiento económico se aceleraría y numerosos bienes y servicios tenderían a abaratarse.
En ese entorno, sostiene Hougan, los activos escasos podrían adquirir un atractivo especial. Bitcoin cuenta con una oferta máxima fijada en 21 millones de monedas. Mientras otros bienes se vuelven más abundantes, esa limitación absoluta podría reforzar el interés por el activo digital, según el análisis del ejecutivo de Bitwise.
La segunda posibilidad es mucho menos favorable para la economía: un desplome de las inversiones relacionadas con la IA o una crisis en los mercados de crédito. Hougan compara este escenario con la crisis financiera de 2008 y plantea que los gobiernos y los bancos centrales podrían responder con rescates, inyecciones de liquidez y nuevas medidas de expansión monetaria.
Ese aumento de la cantidad de dinero en el sistema financiero sería, a su juicio, un contexto favorable para Bitcoin. La tesis no implica, sin embargo, una subida inmediata. El propio Hougan advierte de que el activo puede sufrir una caída muy pronunciada durante la primera fase de pánico, cuando los inversores reducen su exposición a los activos de riesgo.
El informe pone como referencia el desplome provocado por la pandemia, cuando Bitcoin perdió cerca del 50% en pocos días antes de registrar una fuerte subida. El ejemplo sirve para subrayar que la visión favorable de Bitwise se refiere principalmente a la evolución estructural del activo, no a un comportamiento lineal de su cotización.
La adopción institucional como motor en un entorno normal
El tercer escenario es menos extremo: una economía que mantiene un crecimiento aproximado del 3% anual, con tipos de interés cercanos al 4%. Incluso en ese caso, Hougan espera que Bitcoin pueda avanzar gracias a la adopción institucional.
Los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos registraron alrededor de 6.000 millones de dólares en entradas netas durante el tercer trimestre, según los datos recogidos en el informe. A ese flujo se suman las compras de empresas que incorporan BTC a sus balances y el creciente interés de inversores institucionales de distintos países.
Hougan también contempla la posible llegada de inversores del sector público, aunque la fuente no concreta qué instituciones podrían participar ni en qué condiciones. En su lectura, la ampliación de la base de compradores permitiría que la demanda institucional se convirtiera en uno de los principales apoyos de Bitcoin en un ciclo económico relativamente estable.
Una tesis estructural, no una previsión de subidas constantes
La incertidumbre, no obstante, seguiría presente a corto plazo. La inflación, unos tipos de interés más altos o nuevas perturbaciones económicas pueden provocar correcciones importantes, incluso si la tendencia de fondo resulta favorable.
La conclusión de Hougan parte de la combinación entre escasez y adopción. Si la inteligencia artificial genera abundancia, Bitcoin destacaría por la limitación de su oferta; si la IA desencadena una crisis, podría beneficiarse de una respuesta monetaria expansiva; y si la economía mantiene un crecimiento moderado, la demanda institucional actuaría como soporte. En los tres casos, el argumento de Bitwise es que el potencial de Bitcoin depende más de esos cambios estructurales que de una trayectoria alcista ininterrumpida.










