La desigualdad económica en Estados Unidos sigue siendo muy elevada, pero los datos más recientes de la Reserva Federal cuestionan que se haya ampliado de forma significativa desde la pandemia. Desde 2019, los ingresos de los hogares situados en la parte baja de la distribución han crecido a un ritmo similar o incluso superior al de los hogares con mayores ingresos.
La brecha sigue siendo amplia, pero no se ensancha al ritmo previsto
La imagen de una economía estadounidense dividida en dos velocidades —con los hogares más ricos beneficiándose de la Bolsa y de otros activos, mientras el resto afrontaba la inflación y el encarecimiento de la vida— no encaja por completo con la última Encuesta de Finanzas de los Hogares de la Fed.
El estudio confirma que Estados Unidos mantiene niveles muy altos de desigualdad. Sin embargo, apunta a que la distancia entre los distintos grupos apenas ha aumentado desde la pandemia. La diferencia en el ritmo de crecimiento del patrimonio también se ha reducido y, según los investigadores, la desigualdad patrimonial parece haber variado muy poco durante los últimos tres años.
El punto de partida, en cualquier caso, sigue siendo muy desigual. El 10% de los hogares con mayores ingresos registra una renta mediana de alrededor de 400.000 dólares, una cifra que multiplica por cinco la de las familias situadas en el centro de la distribución de ingresos.
Los hogares más ricos representan menos consumo del estimado
La encuesta también revisa el peso de los hogares con más ingresos en el consumo estadounidense. El 10% más rico concentra aproximadamente el 28% del gasto total de los consumidores, según la Reserva Federal.
Se trata de una proporción relevante, pero queda lejos del 50% que habían apuntado estimaciones anteriores. La diferencia cambia la lectura sobre la fortaleza del consumo en Estados Unidos: no puede atribuirse únicamente a un grupo reducido de hogares extremadamente ricos.
El dato sugiere que el gasto está más repartido de lo que reflejaban esas estimaciones previas, aunque no elimina la considerable distancia existente entre los distintos niveles de renta y patrimonio.
Los tipos de interés pueden volver a presionar a los hogares con menos recursos
La evolución reciente no garantiza que esta estabilidad vaya a mantenerse. Entre los estadounidenses con mayores ingresos, una parte importante del aumento del patrimonio procede de las acciones y de otras inversiones financieras. Para los hogares de ingresos medios, en cambio, la vivienda en propiedad tiene un peso mucho mayor.
Si los tipos de interés elevados provocan un estancamiento prolongado de los precios de la vivienda, la brecha patrimonial podría ampliarse de nuevo. El endurecimiento de las condiciones de financiación también eleva los costes para los hogares con menos recursos y está asociado a un aumento de los retrasos en los pagos.
La fotografía que ofrecen los datos es, por tanto, menos lineal que la popular teoría de una economía en forma de K. Estados Unidos continúa siendo una sociedad muy desigual, pero los hogares con menores ingresos y patrimonios no han seguido perdiendo terreno frente a los más ricos en los últimos años. El nivel de los tipos de interés será uno de los factores que determine si ese equilibrio se mantiene.












