La dificultad de minado de Bitcoin aumentó un 5,92% el 16 de octubre, mientras que el hashprice cayó un 9,5%. La evolución de ambos indicadores marca el entorno operativo de la minería y tendrá una nueva referencia el próximo 30 de octubre, cuando está previsto el siguiente ajuste.
Más dificultad, menor hashprice
El incremento de la dificultad encarece, en términos relativos, el proceso necesario para participar en la validación de bloques de Bitcoin. En paralelo, la caída del hashprice reduce el valor asociado a cada unidad de capacidad de cómputo utilizada por los mineros.
La lectura conjunta de los dos movimientos es relevante para el sector: el ajuste del 16 de octubre elevó la dificultad un 5,92% y coincidió con un descenso del 9,5% en el hashprice. La fuente no detalla en este caso los niveles absolutos alcanzados por ninguno de los dos indicadores, pero sí identifica su dirección y magnitud.
El próximo ajuste, el 30 de octubre
La atención se traslada ahora al siguiente ajuste de dificultad, previsto para el 30 de octubre. Ese evento permitirá comprobar cómo evoluciona la relación entre la exigencia de la red y el valor del poder de cómputo empleado en la minería.
Por ahora, el dato más reciente combina una mayor dificultad con un hashprice más bajo. Son los dos niveles que concentran el interés del mercado minero de Bitcoin hasta la próxima actualización.












