World ha ampliado World ID con nuevas herramientas para que bancos y empresas puedan comprobar si están tratando con una persona real o con una identidad generada mediante inteligencia artificial. El proyecto de identidad digital vinculado a Sam Altman también permitirá acreditar que un agente de IA tiene autorización para actuar en nombre de un usuario, dos funciones orientadas a reducir el fraude con vídeos y voces falsificados.
La propuesta llega en un momento en el que los deepfakes resultan cada vez más difíciles de distinguir de las imágenes y grabaciones auténticas. World dirige estas aplicaciones especialmente a entidades financieras y compañías que intercambian información sensible o ejecutan operaciones de elevado importe.
Un distintivo verificado para las videollamadas de Zoom
Una de las novedades es la integración de World ID con Zoom. Los participantes que hayan completado el proceso de comprobación podrán mostrar un distintivo azul durante las videollamadas. El objetivo es que el resto de asistentes sepa que está hablando con una persona cuya identidad ha sido verificada previamente.
La comprobación puede realizarse mediante Orb, un dispositivo esférico de un tamaño similar al de un balón de fútbol que escanea el iris para verificar la identidad única del usuario. Las empresas decidirán en qué situaciones exigir este requisito, por ejemplo, en reuniones confidenciales, decisiones corporativas relevantes o conversaciones relacionadas con transferencias de grandes cantidades de dinero.
World cita como ejemplo de los riesgos actuales el caso de Arup ocurrido en 2024. Un empleado de esta firma de ingeniería transfirió 25,6 millones de dólares después de participar en una videollamada con personas a las que identificó como compañeros de trabajo. Más tarde se descubrió que los demás participantes habían sido recreados mediante IA, incluidos sus rostros y sus voces.
Para World, este episodio muestra la dificultad de confiar únicamente en una videollamada cuando se negocian operaciones financieras. El distintivo de World ID pretende añadir una capa de control frente a la suplantación de directivos, compañeros o socios comerciales.
Credenciales para los agentes de inteligencia artificial
La segunda aplicación está pensada para los agentes de IA capaces de ejecutar tareas sin intervención constante de una persona. Estos sistemas pueden pedir productos, procesar información o preparar operaciones financieras, pero las empresas necesitan saber si actúan por iniciativa propia o con la autorización real de un cliente.
World propone que el usuario vincule una credencial verificada a un agente de confianza. De esta forma, la compañía que recibe la solicitud podrá comprobar que el asistente está actuando en nombre de una persona cuya identidad ha sido validada. Tiago Sada, responsable de desarrollo de producto de World, compara el mecanismo con un poder de representación: igual que una persona puede autorizar a otra para realizar gestiones, también podría delegar determinadas acciones en un asistente digital.
La compañía considera que este sistema puede facilitar el desarrollo de un comercio electrónico en el que los agentes de IA comparen productos, realicen compras y gestionen transacciones de forma autónoma. El reto está en diferenciar a estos asistentes legítimos de los bots maliciosos sin bloquear indistintamente cualquier actividad automatizada.
Verificación biométrica y dudas sobre la privacidad
Entre los primeros socios que colaboran en el diseño de estas aplicaciones figuran Bain Capital, OpenExchange, Outtake, Pantera Capital y VanEck Funds. Según World, algunas de estas firmas instalarán dispositivos Orb en sus oficinas para que los empleados que todavía no hayan verificado su identidad puedan hacerlo.
El escaneo del iris no será obligatorio en todos los casos. World ofrece tres niveles de comprobación: desde la identificación mediante un documento oficial, como un pasaporte, hasta el denominado “Proof of Human”, que compara una fotografía del usuario con los datos registrados durante la verificación.
El uso de datos biométricos mantiene abiertas las preguntas sobre privacidad, ya que un iris o una huella no pueden cambiarse con la facilidad de una contraseña. World asegura que Orb procesa y cifra la información, que no puede acceder a los escaneos originales y que no existe una base de datos centralizada con todos los datos personales. También sostiene que su tecnología es de código abierto.
Amazon, JPMorgan y Cloudflare trabajan igualmente en soluciones para gestionar la actividad de los bots y reconocer a los agentes de IA fiables. Mientras se extiende este tipo de herramientas, World busca posicionar World ID como una capa de confianza para las comunicaciones y operaciones digitales. El anuncio, sin embargo, no se ha reflejado por ahora en la cotización de Worldcoin (WLD): el token rondaba los 0,49 dólares, con una caída aproximada del 0,7% en 24 horas y superior al 11% en siete días, según los datos facilitados.










