Tesla cerró el tercer trimestre con un beneficio ajustado superior al que esperaba Wall Street, pero sus ingresos se quedaron ligeramente por debajo de las previsiones. La compañía obtuvo 48 centavos de dólar por acción, frente a los 45 centavos estimados de media por los analistas, mientras que la facturación alcanzó los 28.050 millones de dólares, frente a los 28.100 millones previstos. Las acciones subieron alrededor de un 2% tras la publicación de las cuentas.
Un beneficio ajustado mejor de lo previsto, con retrocesos en las cuentas
El balance trimestral ofrece una lectura desigual. Aunque Tesla superó la estimación de beneficio ajustado, el beneficio neto calculado conforme a las normas contables cayó un 43%, hasta los 787 millones de dólares. El resultado operativo registró un descenso todavía mayor, del 56%, y se situó en 718 millones.
Los ingresos apenas variaron respecto al mismo periodo del año anterior. La evolución refleja la presión que sigue soportando el negocio automovilístico, todavía la principal fuente de facturación de Tesla, mientras la empresa trata de ampliar su actividad hacia áreas tecnológicas como la conducción autónoma, la inteligencia artificial y los robots humanoides.
La generación de caja fue uno de los elementos más favorables del trimestre. Tesla registró un flujo de caja libre de 1.530 millones de dólares, frente al déficit significativo que anticipaban los analistas. La inversión en fábricas, equipos y otros activos ascendió a 4.730 millones de dólares, por debajo de los cerca de 7.900 millones que se esperaban.
La inversión en inteligencia artificial marca la estrategia
Los resultados llegan mientras Elon Musk intenta transformar Tesla de un fabricante de vehículos eléctricos en una compañía centrada también en los vehículos autónomos, la inteligencia artificial y la robótica. En ese giro estratégico se encuadran el desarrollo de la tecnología de conducción autónoma, el robotaxi Cybercab y el robot humanoide Optimus.
La transición, sin embargo, convive con un negocio de coches que mantiene una gama limitada, centrada principalmente en el Model 3, el Model Y y el Cybertruck. La competencia se ha intensificado, especialmente por parte de fabricantes chinos que están introduciendo vehículos eléctricos más baratos.
Tesla entregó aproximadamente 486.500 vehículos en el tercer trimestre, un 2% menos que un año antes. A comienzos de mes ya se había conocido que las ventas habían superado las previsiones de los analistas, pero ese dato no evitó el descenso interanual de las entregas.
El ritmo de inversión será uno de los focos de atención para los próximos trimestres. Tesla había previsto destinar más de 25.000 millones de dólares este año y ha conseguido alrededor de 30.000 millones en nuevos préstamos y líneas de crédito. El nivel de desembolso registrado entre julio y septiembre plantea la cuestión de si la compañía acelerará posteriormente sus inversiones previstas.
La posible operación con SpaceX sigue sin acuerdo
Los inversores también siguen pendientes de una posible fusión entre Tesla y SpaceX, la empresa aeroespacial de Musk. Durante la presentación de los resultados de SpaceX, celebrada el martes, Musk confirmó que ambas compañías han creado comités especiales para estudiar la operación.
El empresario sostiene que una integración podría ofrecer ventajas porque las dos compañías invierten en inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas. No obstante, todavía no existe un acuerdo. Musk respalda el proyecto, aunque no puede participar en las negociaciones por sus intereses en ambas empresas.
Además, advirtió de que la fusión podría no salir adelante si no obtiene suficiente respaldo de los accionistas de Tesla. Las cuentas trimestrales de la fabricante de vehículos no aportaron nuevos detalles sobre esa posible operación.












