Qubic exigirá algo más que una firma válida para que los titulares de determinadas carteras vulnerables recuperen el acceso a sus fondos. La exigencia se aplicará incluso en los casos en los que un atacante no haya llegado a sustraer activos.
Una firma no será suficiente
Las reglas de recuperación de Qubic contemplan controles adicionales para las carteras incluidas en su lista de vulnerables. Sus propietarios tendrán que aportar pruebas de que son los legítimos dueños antes de volver a acceder a los fondos.
El criterio marca una diferencia entre demostrar el control técnico de una cartera y acreditar su propiedad. Una firma criptográfica puede confirmar que alguien controla las claves asociadas a una dirección, pero, según la información publicada, no bastará por sí sola para completar el proceso de recuperación en estos casos.
La medida también afecta a fondos que no fueron robados
La revisión no se limitará a las situaciones en las que se haya producido una pérdida de activos. Los titulares de carteras consideradas vulnerables deberán superar igualmente las comprobaciones aunque los fondos sigan intactos y no hayan sido transferidos por un atacante.
La información disponible no detalla qué documentos o mecanismos aceptará Qubic como prueba adicional de propiedad. Tampoco especifica cuánto durará el proceso ni qué ocurrirá con las solicitudes que no logren acreditar de forma suficiente la titularidad.
Un proceso de recuperación con controles reforzados
La decisión sitúa la verificación de la propiedad en el centro de la recuperación de estas carteras. Para los usuarios afectados, conservar el control de una clave o poder generar una firma no garantiza por sí mismo que los fondos sean restituidos o que el acceso se restablezca.
El caso refleja una de las dificultades de intervenir ante vulnerabilidades en sistemas basados en carteras criptográficas: proteger los activos sin aceptar automáticamente cualquier prueba de control como evidencia concluyente de propiedad. Qubic aplicará ese criterio a las direcciones identificadas como vulnerables, con independencia de que hayan sufrido o no un robo.












