Mike Waltz, embajador de Donald Trump ante Naciones Unidas, ha admitido que el bloqueo entre Estados Unidos e Irán podría prolongarse durante otro año. En una entrevista con el Financial Times, Waltz evitó plantear escenarios hipotéticos y sostuvo que lo deseable sería que Teherán se sentara cuanto antes a negociar con voluntad de alcanzar avances.
Sus declaraciones alejan la posibilidad de una resolución rápida del conflicto, después de que Trump afirmara inicialmente que la guerra duraría entre cuatro y cinco semanas. La confrontación se aproxima ahora a su noveno mes, según la información publicada, mientras el encarecimiento del petróleo empieza a trasladarse a las cifras generales de inflación.
Un conflicto más largo de lo previsto
La duración de la guerra está complicando el escenario político y económico para la Administración estadounidense. El aumento de los precios energéticos afecta directamente al coste de los combustibles y amenaza con prolongar las presiones inflacionistas en un momento especialmente delicado para Trump.
La guerra tampoco cuenta con el respaldo de la población estadounidense, de acuerdo con la fuente. A dos semanas de las elecciones de mitad de mandato, las previsiones apuntan a que los republicanos perderán el control del Congreso de Estados Unidos. En ese contexto, cualquier impacto adicional sobre la gasolina puede convertirse en un problema electoral para la Casa Blanca.
Con el objetivo de abaratar el combustible antes de los comicios, Trump alcanzó un acuerdo con Vladímir Putin para permitir la venta de diésel ruso. La decisión recibió fuertes críticas de Ucrania y de varios países europeos.
Waltz justifica el acuerdo energético con Rusia
Waltz ha defendido el pacto pese a que, en 2024, cuando todavía era congresista, apoyaba al Gobierno ucraniano. Según su argumento, el acuerdo resulta necesario para aliviar la escasez mundial de productos petrolíferos refinados.
La falta de estos productos ha afectado durante este año a sectores como la aviación y la agricultura. Waltz también la relacionó con una crisis humanitaria en África oriental, donde escasean los fertilizantes.
El planteamiento refleja la prioridad que la Administración concede a la disponibilidad de combustibles, incluso ante las críticas provocadas por la cooperación energética con Moscú. La fuente no detalla las condiciones concretas del acuerdo ni el volumen de diésel que podría llegar al mercado.
Presión para reabrir el estrecho de Ormuz
La presión política sobre Trump para alcanzar un acuerdo de paz con Irán va en aumento. Demócratas y algunos republicanos reclaman que el estrecho de Ormuz se reabra cuanto antes, dado su papel en el tránsito de productos energéticos.
Sin embargo, Waltz sostiene que esa reapertura no se producirá hasta que Estados Unidos logre su objetivo estratégico respecto a Irán. Con esta condición vuelve a referirse a las armas nucleares que, supuestamente, tendría el país.
La posición del enviado de Trump apunta así a un enfrentamiento sin una salida inmediata. Mientras Washington mantiene sus exigencias, el bloqueo continúa presionando sobre el petróleo, los combustibles refinados y la inflación, con un coste que puede aumentar tanto en el terreno económico como en el político.










