La escasez mundial de diésel podría prolongarse hasta la segunda mitad de 2027, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Aunque las refinerías aumenten su producción y la demanda se modere, la agencia considera que el mercado necesitará más tiempo para recuperar las reservas consumidas durante la crisis energética.
Menos exportaciones y precios todavía elevados
El suministro internacional de diésel y combustibles similares se redujo en septiembre en unos 700.000 barriles diarios respecto al mismo mes del año anterior, de acuerdo con el último informe mensual de la AIE. La caída conjunta de las exportaciones de Rusia y Oriente Próximo alcanzó los 1,3 millones de barriles diarios.
El aumento de los envíos desde países como Estados Unidos y China solo compensó una parte de esa pérdida. A esta reducción se suman los ataques contra instalaciones energéticas en Oriente Próximo, el descenso de las exportaciones rusas y los problemas registrados en varias refinerías.
La menor oferta ha mantenido la presión sobre los precios. En septiembre, el diésel mayorista llegó a situarse en torno a 220 dólares por barril tanto en Europa como en Estados Unidos, mientras que en Singapur superó los 200 dólares. Desde entonces los precios han bajado ligeramente, pero la AIE señala que el combustible sigue costando casi el doble que el crudo y continúa muy por encima de los niveles anteriores a la crisis.
El impacto no se limita a los conductores. El diésel es fundamental para el transporte de mercancías, la agricultura, la industria y el comercio internacional. Su encarecimiento eleva los costes de producción y distribución, que las empresas pueden trasladar a los consumidores. Por esa vía, la tensión del mercado de combustibles puede añadir nuevas presiones inflacionistas.
La demanda cae, pero también lo hace la oferta
La crisis se produce en un mercado petrolero sometido a tensiones en varios frentes. En septiembre, el precio del crudo del mar del Norte aumentó más de 26 dólares, hasta una media de 116,89 dólares por barril. Cuando la AIE elaboró su informe, ya rondaba los 134 dólares y algunas variedades llegaron a alcanzar los 160 dólares por barril.
Al mismo tiempo, los precios elevados y el deterioro de las perspectivas económicas están debilitando el consumo. La agencia prevé que la demanda mundial de petróleo disminuya este año en 2,6 millones de barriles diarios, hasta una media de 102,4 millones. El diésel explicaría aproximadamente una cuarta parte de esa caída.
La producción también se verá afectada. La AIE calcula que la oferta mundial de petróleo se reducirá en 2026 en una media de 5,8 millones de barriles diarios, hasta los 100,7 millones. Aunque contempla una recuperación en 2027, advierte de que nuevos ataques contra instalaciones energéticas y petroleros podrían frenar de nuevo el suministro.
La recuperación de las reservas será lenta
La menor demanda no ha impedido que las reservas sigan descendiendo. Las existencias observadas a finales de septiembre estaban unos 509 millones de barriles por debajo del nivel anterior a la guerra, según la agencia. La situación resulta especialmente delicada en el caso del diésel, ya que los países suelen reforzar sus inventarios antes del invierno, cuando aumenta el consumo destinado a calefacción.
Este año, sin embargo, varios países han tenido que recurrir a sus reservas para cubrir la falta de suministro. La AIE espera que las refinerías eleven la producción durante los próximos meses y que la oferta llegue a superar temporalmente a la demanda a comienzos de 2027. Esa mejora no bastaría para compensar los déficits acumulados en 2026.
Por ello, la agencia sitúa en la segunda mitad de 2027 el posible restablecimiento de las reservas consumidas. El plazo dependerá en buena medida de la recuperación de las exportaciones de combustibles desde Oriente Próximo. Si no se produce, el mercado podría necesitar una nueva reducción de la demanda para equilibrarse, con un coste adicional para la economía.
La gravedad del escenario también se refleja en la respuesta del G7. A comienzos de octubre, sus miembros anunciaron que acelerarían la liberación de las reservas estratégicas de petróleo ya comprometidas. El diésel tendrá prioridad en esas entregas para que llegue cuanto antes al mercado internacional.











