Microsoft ha ofrecido un plan de bajas voluntarias a unos 60.000 empleados en Estados Unidos, Canadá, India, Reino Unido y otros países, en un momento en el que la compañía concentra una parte creciente de sus recursos en inteligencia artificial y en los centros de datos necesarios para desarrollarla.
La propuesta está dirigida a determinados trabajadores hasta el nivel de vicepresidente incluido y afecta a divisiones completas como Xbox, Windows, Copilot y el departamento financiero. No todos los empleados podrán acogerse. Quedan fuera, entre otros, algunos puestos vinculados a centros de datos, ciberseguridad, ventas, marketing y computación cuántica.
Una salida voluntaria con compensación
Microsoft presenta el plan como una alternativa a los despidos forzosos. Los empleados decidirán si abandonan la empresa a cambio de una compensación económica y prestaciones adicionales similares a las contempladas en un paquete de despido habitual.
Amy Coleman, directora de Recursos Humanos de la tecnológica, explicó el lunes en una comunicación interna que la compañía pretende facilitar la transición de quienes estén valorando continuar su carrera profesional fuera de Microsoft. La empresa, no obstante, se reserva la posibilidad de retener a determinados trabajadores que acepten la oferta si considera que sus conocimientos son especialmente difíciles de sustituir.
La iniciativa no es inédita. En julio, Microsoft planteó un programa parecido a unos 8.750 empleados próximos a la edad de jubilación. Más del 30% aceptó entonces la propuesta. En el nuevo plan, la compañía espera una tasa de adhesión considerablemente inferior, por lo que todavía no se conoce cuántas salidas se producirán finalmente.
La presión de la inversión en inteligencia artificial
La decisión se enmarca en el esfuerzo inversor de Microsoft para ampliar su negocio de inteligencia artificial. La construcción y operación de los centros de datos que requiere esta tecnología absorbe una porción cada vez mayor del presupuesto, reduciendo el margen disponible para otras áreas y para nuevas contrataciones.
A finales de junio, Microsoft contaba con aproximadamente 223.000 empleados, una cifra que apenas había cambiado desde 2022 pese al fuerte aumento de los ingresos. Las sucesivas rondas de despidos ejecutadas durante los últimos años ya habían eliminado decenas de miles de puestos de trabajo.
El programa también llega antes de la presentación de los resultados trimestrales de la compañía, prevista para el miércoles. Los inversores examinarán especialmente si el volumen de capital destinado a la IA comienza a traducirse en un retorno financiero suficiente. Las acciones de Microsoft subían alrededor de un 1% el lunes al mediodía en Nueva York.
Una tendencia extendida entre las grandes tecnológicas
Microsoft no es la única compañía del sector que está ajustando sus plantillas para liberar recursos destinados a la inteligencia artificial. Google ofreció el año pasado planes de bajas voluntarias en varias divisiones, mientras que Meta, matriz de Facebook e Instagram, tenía más de 20.000 empleados menos que a finales de 2022, cuando alcanzó su máximo de plantilla.
Ambas empresas se encuentran también entre los mayores inversores en centros de datos. El cambio, sin embargo, no se limita a una cuestión de costes. Las grandes tecnológicas están elevando las exigencias para que sus trabajadores se adapten al desarrollo de la IA. A comienzos de este año, Google comunicó que quienes no quisieran comprometerse plenamente con esta área podían acogerse a un plan de salida voluntaria.
Para los empleados de Microsoft, la oferta combina una compensación inmediata con la incertidumbre de encontrar un nuevo puesto de trabajo. La compañía busca reducir costes y reorientar recursos, pero al mismo tiempo pretende conservar el personal clave para sostener su apuesta por la inteligencia artificial.










