Heineken superó las previsiones del mercado en el tercer trimestre, con un crecimiento del 4,8% en el volumen total de cerveza vendido en términos comparables. El avance estuvo liderado por Asia, aunque la compañía también registró una recuperación de las ventas en América del Norte y América del Sur.
El comportamiento de las filiales del grupo neerlandés también quedó por encima de las expectativas de los analistas. La evolución supone un respaldo para Rafael Oliveira, que asumió hace apenas unas semanas el cargo de consejero delegado y llega a la dirección de Heineken con el mandato de reactivar el crecimiento.
Asia impulsa el crecimiento de Heineken
La demanda de cerveza se mantuvo sólida en Asia, región que volvió a ser el principal motor de los resultados trimestrales. A este impulso se sumó la mejora de las ventas en los mercados norteamericano y sudamericano, después de los resultados decepcionantes registrados anteriormente por la cervecera.
El repunte llega en un momento complejo para el sector. El consumo de alcohol ha descendido en varios países durante los últimos años y las ventas de cerveza continúan bajo presión, especialmente en Europa y Estados Unidos. A esta tendencia se añade una mayor cautela de los consumidores con sus gastos, un factor que limita la capacidad de crecimiento de las compañías cerveceras.
En este contexto, Heineken depende cada vez más de los mercados emergentes. En países como Vietnam y Nigeria, la compañía se beneficia, entre otros elementos, del aumento de los ingresos, que permite a un mayor número de consumidores destinar parte de su presupuesto a sus productos.
Un estreno exigente para Rafael Oliveira
Los resultados trimestrales llegan en un momento relevante para la estructura directiva de la compañía. Oliveira es el primer ejecutivo ajeno a Heineken que ocupa el máximo cargo ejecutivo de la cervecera, en la que la familia Heineken mantiene una influencia destacada.
El nuevo consejero delegado procede de JDE Peet’s, la compañía especializada en café que dirigió durante menos de dos años. Su principal reto será mantener el ritmo de crecimiento en Asia y en otros mercados emergentes, mientras intenta recuperar las ventas en Europa y Estados Unidos.
La tarea no es menor. En los últimos años, Heineken ha tenido más dificultades que sus competidoras AB InBev y Carlsberg para recuperarse de la caída de las ventas de cerveza posterior a la pandemia de coronavirus. El resultado del tercer trimestre ofrece un punto de partida favorable para Oliveira, pero no resuelve las debilidades que persisten en los principales mercados occidentales.
El plan de ahorro contempla miles de empleos menos
La estrategia de Heineken no se limita a impulsar los ingresos. El grupo también está aplicando un amplio plan de reducción de costes que contempla recortar alrededor del 7% de su plantilla mundial, lo que equivale a entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo.
La compañía pretende mejorar su eficiencia y reforzar su rentabilidad en un mercado donde el crecimiento ya no está garantizado. El ahorro previsto debería ayudarle a competir en mejores condiciones, aunque la dirección deberá equilibrar el ajuste de costes con la necesidad de sostener la expansión en Asia y de recuperar la demanda en Europa y Estados Unidos.










