El S&P 500 podría afrontar una corrección superior al 16% si se repite un patrón técnico que, según el analista TradingShot, precedió a dos descensos relevantes del índice. Su escenario más negativo sitúa al selectivo estadounidense en torno a los 6.350 puntos, frente a los aproximadamente 7.580 puntos del cierre del viernes 30 de octubre.
Una divergencia entre el índice y el RSI
TradingShot expuso este análisis el 30 de octubre en TradingView. La señal que centra sus conclusiones es una divergencia bajista entre el S&P 500 y el índice de fuerza relativa (RSI), un indicador utilizado para medir la intensidad de los movimientos del mercado.
Desde finales de mayo, el S&P 500 ha seguido marcando máximos cada vez más altos. El RSI, sin embargo, dibuja máximos descendentes durante el mismo periodo. Esta pérdida de impulso no implica por sí sola que el índice tenga que caer, pero apunta a que la subida podría estar perdiendo fuerza.
El analista sostiene que una configuración similar apareció antes de dos correcciones. Tras el desplome de marzo de 2020 provocado por la pandemia, el S&P 500 avanzó algo más de un 119% y posteriormente retrocedió alrededor de un 27%. En otro episodio, el índice subió algo más de un 76% antes de registrar una corrección cercana al 21% en 2025.
En el ciclo alcista actual, el selectivo acumula una subida aproximada del 62% desde su mínimo anterior. La repetición de la divergencia lleva a TradingShot a plantear que podría producirse un nuevo ajuste en los próximos meses.
Dos escenarios para Wall Street
El escenario más severo del análisis contempla una caída hasta los 6.350 puntos. Ese nivel supondría una pérdida superior al 16% respecto al cierre del 30 de octubre. TradingShot también considera una corrección más contenida, hasta los 6.900 puntos, equivalente a aproximadamente un 9% por debajo de ese cierre.
La zona de los 6.900 puntos coincide con la media de las últimas cien semanas, que podría actuar como soporte. La evolución final dependería, según el analista, de los acontecimientos económicos y políticos. Las anteriores caídas no estuvieron determinadas únicamente por señales técnicas: en 2022, la inflación elevada y las subidas de tipos presionaron a la renta variable, mientras que en 2025 las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China elevaron la incertidumbre.
Si no aparece un factor de impacto similar, TradingShot considera más probable el retroceso hacia los 6.900 puntos que una caída hasta los 6.350. Se trata, en todo caso, de escenarios y no de una previsión garantizada.
La concentración en las grandes tecnológicas añade presión
La cautela no se limita al análisis gráfico. Alrededor del 62% de las compañías del S&P 500 cotiza por debajo de su media de las últimas 50 sesiones, una señal de que muchas empresas muestran un comportamiento más débil que el índice en su conjunto.
El avance está sostenido principalmente por las grandes tecnológicas. Los llamados Siete Magníficos, grupo en el que figuran Apple, Microsoft y Nvidia, concentran buena parte del crecimiento previsto de los beneficios. Los analistas esperan que sus ganancias aumenten más de un 30%, frente a una previsión cercana al 5% para el resto de las empresas del S&P 500.
Esta concentración hace que el mercado dependa en mayor medida de un grupo reducido de compañías. Una pérdida de confianza en las elevadas inversiones vinculadas a la inteligencia artificial podría presionar especialmente a esas acciones. También añaden incertidumbre el aumento de la rentabilidad de la deuda pública estadounidense y las elecciones de mitad de mandato del martes 3 de noviembre.
Morgan Stanley contempla igualmente una corrección a corto plazo, aunque menos profunda: alrededor del 8%, hasta los 7.100 puntos. La entidad espera después una posible recuperación hacia los 8.000 puntos. En los próximos días, las elecciones estadounidenses, los nuevos datos económicos y las novedades de las grandes tecnológicas serán algunos de los factores que pueden influir en la evolución de Wall Street.










