Israel presiona a Estados Unidos para que autorice un nuevo ataque contra Irán inmediatamente después de las elecciones legislativas estadounidenses, previstas para este martes. El presidente Donald Trump mantiene abierta la opción militar, aunque por ahora prefiere dar más margen a las negociaciones diplomáticas, una posición que genera tensión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Netanyahu y Trump mantuvieron una conversación telefónica el sábado. Dos fuentes, una israelí y otra estadounidense, citadas por Axios, aseguraron que el primer ministro israelí defendió que la operación se produjera tras los comicios. La fuente israelí describió el intercambio como tenso, mientras que la estadounidense lo calificó de directo. Trump, sin embargo, ofreció el domingo una versión más favorable y dijo ante los periodistas que la llamada había ido “muy bien”.
Trump mantiene abiertas la diplomacia y la opción militar
El desacuerdo sobre el momento de actuar no sería nuevo. Según las informaciones publicadas, Trump habría frenado en octubre un ataque israelí contra Irán al considerar que una guerra antes de las elecciones podía perjudicarle políticamente. Netanyahu negó entonces esa versión.
La estrategia actual de la Casa Blanca combina de nuevo la negociación con la preparación militar. La semana pasada, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, envió una carta al responsable de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, en el contacto de mayor nivel entre Washington y Teherán en varios meses. Trump sostiene que las conversaciones avanzan y que no tiene demasiada prisa, pero también ha planteado la necesidad de atacar una o dos instalaciones nucleares adicionales.
Entre los posibles objetivos figura Pickaxe Mountain, un supuesto emplazamiento nuclear situado a gran profundidad en una montaña. Trump ha afirmado que la operación podría ejecutarse en diez minutos y que ya estaría planificada. También ha insistido en que Estados Unidos debe actuar contra esa instalación y que puede hacerlo con rapidez.
Movimientos militares y esfuerzos de mediación
La actividad militar estadounidense en la zona parece haber aumentado. Según The Jerusalem Post, más de diez aviones de transporte militar volaron a Israel durante la última semana, a un ritmo superior a uno diario.
El comentarista Tucker Carlson aseguró en la red social X que Netanyahu está presionando para utilizar un arma nuclear contra Pickaxe Mountain. No aportó pruebas que respalden esa afirmación, por lo que no existe confirmación sobre ese extremo.
Mientras tanto, Catar intenta mantener abiertos los canales de diálogo. Sus mediadores conversaron el domingo con representantes iraníes por tercer día consecutivo, y el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, viajó a Doha para tratar de desbloquear las negociaciones. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, destacó la buena voluntad de Teherán y confirmó que ambos países siguen intercambiando mensajes.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la negociación
Irán ha reducido de siete a dos días el plazo contemplado en su propuesta para reabrir el estrecho de Ormuz. El plan establece que Estados Unidos debería dar el primer paso y que Teherán volvería a abrir la vía marítima un día después. Por ese corredor transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Baghaei afirmó que las exigencias iraníes son razonables y legítimas, pero rechazó que su país asuma obligaciones unilaterales. Teherán reclama el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, la liberación de activos congelados en el extranjero y la retirada de las sanciones petroleras. Irán espera ahora una respuesta de Washington y considera que corresponde a Estados Unidos mover ficha.
Los esfuerzos de Catar para evitar una nueva escalada han contribuido a una caída del precio del petróleo superior al 2%, un alivio limitado para unos mercados preocupados por la inflación. Una vez celebradas las elecciones, desaparecerá el principal freno político para Trump. Si las conversaciones de Doha no producen avances decisivos, la posibilidad de un nuevo ataque contra Irán volverá a ganar peso.











