Wall Street reaccionó con fuertes descensos a la victoria demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos, en un movimiento especialmente severo para las compañías tecnológicas. Los inversores temen que el nuevo equilibrio político frene la construcción de centros de datos para inteligencia artificial (IA), aunque la recuperación posterior de los futuros y la relativa calma del mercado de bonos apuntan a que el riesgo todavía no se considera determinante.
El Nasdaq llegó a perder más de un 3%
Los futuros del S&P 500 llegaron a caer un 1,89%, mientras que los del Nasdaq 100 se desplomaron un 3,15%. Ambos índices tocaron sus niveles más bajos desde julio, aunque posteriormente recuperaron cerca de dos tercios de las pérdidas. Las ventas comenzaron hacia la medianoche, coincidiendo con el cierre de los primeros colegios electorales.
El resultado fue más contundente de lo previsto. La ola azul —el color con el que se identifica al Partido Demócrata— se convirtió en un “tsunami azul” para los medios estadounidenses. A partir del 3 de enero, los demócratas controlarán la Cámara de Representantes y el Senado, hasta ahora en manos republicanas, y podrán bloquear los planes del presidente Donald Trump.
El nuevo escenario también abre la puerta al bloqueo político. Trump conserva la capacidad de vetar las leyes aprobadas por el Congreso y ya advirtió en declaraciones a CBS de que rechazará todas las iniciativas demócratas si no existe un acuerdo. Para que las leyes y los presupuestos salgan adelante necesitan el respaldo de las dos cámaras.
En el peor momento de la sesión, el índice tecnológico llegó a situarse casi un 13% por debajo del récord alcanzado a comienzos de mes. Una caída del 10% o más se considera una corrección. El retroceso es, además, el mayor desde la guerra comercial impulsada por Trump a comienzos del año pasado.
Los centros de datos concentran el temor inversor
La preocupación principal no se sitúa tanto en Washington como en los gobiernos estatales. Son las autoridades de cada estado las que autorizan la construcción de centros de datos y establecen cuánta electricidad y agua pueden consumir. Durante los últimos años, los republicanos han facilitado la expansión de esta industria.
A comienzos de 2025, Trump presentó en la Casa Blanca el proyecto Stargate, promovido por OpenAI, SoftBank y Oracle, con inversiones previstas de hasta 500.000 millones de dólares en infraestructuras de IA. También se impulsó la agilización de los permisos para levantar centros de datos.
Los demócratas mantienen una posición más crítica. El consumo eléctrico de estas instalaciones está encareciendo la factura de los hogares en varios estados y se convirtió en uno de los asuntos recurrentes de la campaña. El partido ganó las elecciones a gobernador en Texas, Ohio y Georgia, territorios donde se concentran numerosos proyectos.
En Texas, el republicano Greg Abbott perdió frente a Gina Hinojosa. Amy Acton, en Ohio, y Keisha Lance Bottoms, en Georgia, ya habían defendido una pausa en la construcción de centros de datos. Sarah Bianchi, estratega de Evercore, señaló en una nota que las victorias demócratas en esos tres estados pueden traducirse en nuevas pausas y restricciones al desarrollo de estas instalaciones.
Los bonos no anticipan un frenazo brusco
El temor afecta al principal motor de las subidas bursátiles recientes. El entusiasmo por la IA había llevado al Nasdaq a avanzar cerca de un 40% desde las elecciones presidenciales de noviembre de 2024. Bitcoin (BTC), sin embargo, ya había borrado toda la caída registrada durante la noche. El oro fue el gran beneficiado, con una subida superior al 2%.
El mercado de deuda ofrece una lectura menos alarmista. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años apenas bajó seis puntos básicos, hasta el 4,91%. Si la inversión en IA fuera a frenarse de forma significativa, las empresas necesitarían menos financiación y la economía podría desacelerarse con fuerza, un escenario que normalmente presionaría mucho más a la baja los rendimientos.
La demanda tampoco parece haberse debilitado por ahora. AMD comunicó que sus ingresos procedentes de centros de datos casi se duplicaron el último trimestre, hasta 8.500 millones de dólares. Además, una eventual bajada de las rentabilidades podría aliviar la presión sobre las valoraciones de las acciones, bitcoin y el oro, así como abaratar el crédito utilizado para financiar parte de la construcción de estas infraestructuras.
Los precedentes históricos añaden un elemento de cautela frente a las ventas iniciales. Desde 1950, el S&P 500 ha subido doce meses después de cada elección legislativa de mitad de mandato, con una ganancia media del 16,6%. Y en las siete ocasiones desde 1954 en las que los demócratas se hicieron con ambas cámaras bajo un presidente republicano, el índice también cotizaba más alto un año después, con un avance medio del 15,5%.











