Los perpetuos vinculados a acciones estadounidenses han recibido autorización, pero esa luz verde no garantiza que los operadores puedan cerrar sus posiciones en cualquier momento. Aunque estos contratos no tienen fecha de vencimiento, una interrupción del mercado de referencia puede dejar temporalmente sin operaciones de salida.
Sin vencimiento no significa liquidez permanente
La principal particularidad de los perpetuos es que no llegan a una fecha final predeterminada. En teoría, una posición puede mantenerse abierta mientras el mercado siga funcionando y existan contrapartidas. Sin embargo, la ausencia de vencimiento no elimina las dependencias operativas del activo subyacente.
Si la negociación de las acciones estadounidenses se detiene, también puede resultar imposible ejecutar una orden para cerrar el contrato. El problema no es que el producto expire, sino que deje de estar disponible la operación necesaria para salir de él.
Los cierres programados ponen el foco en la salida
Los cierres programados de Kalshi ilustran este riesgo. Incluso cuando la estructura del contrato permite mantener una posición abierta sin una fecha límite, las pausas previstas en la negociación pueden impedir que se complete una operación de cierre durante ese intervalo.
La propuesta presentada por Coinbase en septiembre de 2026 apunta a la misma cuestión desde otro ángulo. El diseño de estos instrumentos no depende únicamente de que sean perpetuos, sino también de cuándo está disponible el mercado que sirve de referencia y de cómo se gestionan las interrupciones.
Por tanto, la autorización de los productos no equivale a una garantía de negociación continua. Para los participantes, la diferencia entre poder mantener un contrato abierto y disponer siempre de una operación de salida puede ser relevante, especialmente cuando el mercado de acciones permanece cerrado o suspendido.











