Estados Unidos e Irán han acercado posiciones para negociar un posible acuerdo que permita poner fin a la guerra, después de que Teherán mostrara disposición a discutir por primera vez su programa nuclear. La cuestión fue el motivo central esgrimido por Washington para iniciar el conflicto y se había convertido en uno de los principales obstáculos para cualquier salida diplomática.
Irán está estudiando las propuestas presentadas por Qatar, el principal mediador en las conversaciones, según Bloomberg, que cita a un diplomático conocedor del proceso. Reuters y The New York Times ya habían informado de que Teherán estaba dispuesto a aceptar concesiones en materia nuclear.
La cuestión nuclear vuelve al centro de la negociación
Para el presidente estadounidense, Donald Trump, impedir que Irán consiga un arma nuclear ha sido siempre el objetivo prioritario de la guerra. Teherán, por su parte, sostiene que su programa tiene exclusivamente fines civiles. El estado actual de esas actividades sigue siendo incierto después de más de ocho meses de conflicto.
En este contexto, una mayor transparencia sobre el programa nuclear podría ser suficiente para desbloquear unas negociaciones que permanecen paralizadas desde el fracaso de un acuerdo de paz provisional en junio. No obstante, la disposición iraní a negociar no equivale todavía a un pacto cerrado ni define qué compromisos concretos asumiría cada parte.
La Casa Blanca también parece buscar una vía de entendimiento. Trump habló por teléfono con el emir de Qatar sobre la mediación, mientras el país del Golfo trata de trasladar propuestas entre Washington y Teherán.
Teherán reclama el levantamiento de sanciones
El posible avance tiene un coste político y económico para Estados Unidos. Según Reuters, Irán ha enviado a Washington su propia propuesta a través de Qatar y exige que sus demandas sean atendidas antes de cerrar un acuerdo. El documento incluye siete condiciones, entre ellas el levantamiento de las sanciones petroleras y del bloqueo naval estadounidense.
La Armada de Estados Unidos impide actualmente el tránsito de buques con origen o destino en puertos iraníes. Teherán asegura que, si Washington acepta sus exigencias, el estrecho de Ormuz podría reabrirse en un plazo de 48 horas.
La importancia de ese paso marítimo explica buena parte de la sensibilidad de las negociaciones para los mercados. Por Ormuz circula normalmente cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Mientras permanece cerrado, el crudo incorpora una prima de riesgo que eleva la inflación y puede obligar a los bancos centrales a mantener una política monetaria más dura.
El petróleo baja, pero la tensión continúa
El acuerdo sigue, sin embargo, pendiente de varios asuntos decisivos. No existe todavía un entendimiento sobre la reapertura del estrecho, las sanciones o el final de la guerra. La incertidumbre también se refleja en la política estadounidense: los demócratas se hicieron el martes con el control del Congreso, en parte por el rechazo al conflicto y por el aumento del precio de la gasolina.
Después de afirmar que no tenía previsto lanzar nuevos ataques de inmediato, Trump provocó una caída del Brent, la referencia internacional del petróleo, por debajo de los 100 dólares por barril por primera vez desde septiembre. Aun así, la situación regional sigue siendo inestable. Una coalición saudí interceptó dos misiles lanzados por los hutíes, los rebeldes yemeníes aliados de Irán.
Trump se reunió posteriormente con su equipo de seguridad nacional y, según Axios, tomará “pronto” una decisión sobre Irán. La posibilidad de un acuerdo depende ahora de que las conversaciones sobre el programa nuclear avancen al mismo tiempo que las exigencias iraníes sobre las sanciones, el bloqueo naval y el estrecho de Ormuz.











