Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial volvieron a liderar las subidas en Wall Street y llevaron al Nasdaq Composite a cerrar en máximos históricos por primera vez desde junio. AMD fue uno de los grandes protagonistas: avanzó alrededor de un 10% y su capitalización bursátil llegó a rozar brevemente el billón de dólares.
El movimiento se produjo en una jornada especialmente favorable para los activos tecnológicos. El S&P 500 ganó un 1,5%, en su mejor sesión desde principios de agosto, mientras que el Nasdaq llegó a subir un 2,3%. La combinación de avances en las compañías relacionadas con la IA, un petróleo más barato y una ligera relajación en la deuda estadounidense facilitó el repunte de los índices.
AMD se acerca al billón de dólares de capitalización
AMD concentró buena parte de la atención del mercado después de que sus títulos subieran cerca de un 10%. La revalorización elevó temporalmente su capitalización bursátil hasta rozar el billón de dólares, una cota que refleja el peso que los inversores están concediendo a los fabricantes de chips vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial.
La subida no fue aislada. Meta se disparó más de un 11% e Intel ganó un 12%. Nvidia, uno de los principales referentes del sector, avanzó un 2%, mientras que Corning, fabricante de fibra óptica, subió casi un 6%. El comportamiento de estas compañías mantiene el patrón observado durante las últimas semanas: el capital sigue dirigiéndose hacia las empresas que pueden beneficiarse del crecimiento de la demanda asociada a la IA.
El mercado continúa pendiente de los tipos de interés, la inflación y las tensiones geopolíticas. Sin embargo, mientras se mantengan firmes las expectativas de beneficios relacionadas con la inteligencia artificial, el entusiasmo por esta temática está pesando más que esas preocupaciones macroeconómicas.
El petróleo y los bonos también dieron apoyo al mercado
La evolución de las materias primas contribuyó al tono positivo de la sesión. El West Texas Intermediate cayó un 4,5%, hasta 95,78 dólares por barril, y el Brent perdió más de un 3%, para cerrar en torno a 100,34 dólares. El descenso resulta relevante para los mercados porque el crudo se había convertido en una de las principales fuentes de presión inflacionista durante las últimas semanas.
Un petróleo más barato reduce la presión sobre los costes de consumidores y empresas y ofrece cierto alivio a la Reserva Federal en su tarea de contener la inflación. En paralelo, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años bajó algo más de cuatro puntos básicos, hasta el 4,951%. Aunque sigue en niveles elevados, volvió a situarse por debajo del 5%, un umbral seguido de cerca por los inversores.
Este martes, el mercado presenta por ahora un tono mucho más calmado. Los futuros del S&P 500 cotizan planos y los del Nasdaq 100 avanzan alrededor de un 0,09%, después del fuerte avance registrado en la sesión anterior.
La carrera tecnológica entre Estados Unidos y China, en el foco
La atención se desplaza ahora al encuentro entre Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en Washington. Entre los asuntos sobre la mesa figuran la inteligencia artificial, la guerra con Irán, los aranceles y las tierras raras.
Para los mercados, el componente tecnológico es especialmente sensible. Estados Unidos y China compiten por el liderazgo en la IA, en un terreno que abarca chips, energía, materias primas y centros de datos. Cualquier acuerdo sobre restricciones a la exportación o sobre materiales críticos podría tener efectos directos en compañías como Nvidia y AMD, así como en otros fabricantes de semiconductores.











