Besi casi cuadruplicó su beneficio neto en el tercer trimestre y recibió nuevos pedidos por cerca de 343 millones de euros, pero sus acciones cedieron un 2,31% en una jornada marcada por la mayor cautela de los inversores hacia las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial (IA). La compañía neerlandesa fabrica equipos utilizados en la producción y el ensamblaje de chips.
Más pedidos, ingresos al alza y un beneficio de 107 millones
Los nuevos encargos de Besi aumentaron algo más de un 96% interanual y un 17% respecto al segundo trimestre, hasta rozar los 343 millones de euros. Los ingresos crecieron casi un 114%, hasta aproximadamente 283 millones. La diferencia entre ambas cifras deja una relación entre pedidos e ingresos de 1,21: por cada euro facturado, la empresa captó unos 1,21 euros en nuevos contratos.
El beneficio neto superó los 107 millones de euros, más de cuatro veces el registrado un año antes. Besi atribuye este avance al incremento de los ingresos y a un control estricto de los costes. La evolución de los pedidos también permitió que la cartera siguiera creciendo, aunque la compañía no precisó en la información disponible su volumen total.
El impulso procede principalmente del negocio informático. Besi identifica como motores de la demanda a los centros de datos, la fotónica y la unión híbrida de chips. La fotónica emplea luz para transmitir datos en lugar de señales eléctricas, mientras que la unión híbrida permite apilar distintos chips y conectarlos directamente. Con ello, se puede concentrar una mayor capacidad de cálculo en una misma superficie.
La unión híbrida gana peso en la estrategia
Richard Blickman, consejero delegado de Besi, afirmó que los pedidos de sistemas de unión híbrida se han más que duplicado este año. Según el directivo, la evolución es positiva tanto en los sistemas de ensamblaje que la empresa ya comercializa como en los nuevos productos.
La compañía también anunció un programa de recompra de acciones propias por 100 millones de euros. En paralelo, Blickman rechazó la idea de que ASML vaya a convertirse en un competidor directo de Besi en este ámbito. Algunos informes recientes de analistas habían apuntado en esa dirección, pero el consejero delegado sostiene que ambas empresas colaboran para mejorar la precisión con la que se colocan los chips y elevar la velocidad de producción de las máquinas.
El mercado cuestiona el retorno de la inversión en IA
El retroceso de Besi se produjo pese a sus cifras trimestrales. El índice AEX bajó un 1,10%, mientras que los futuros del Nasdaq cedieron un 1,82%. En Corea del Sur, el Kospi, uno de los índices más asociados al entusiasmo inversor por la IA, perdió casi un 4%.
La presión sobre los mercados coincidió con el encarecimiento del petróleo ante las informaciones que apuntan a que Estados Unidos e Israel preparan un nuevo ataque contra Irán. El movimiento también afectó al bitcoin y al oro. Los resultados de Super Micro Computer, SpaceX y Meta quedaron relegados a un segundo plano por el deterioro del entorno geopolítico y el aumento de la preocupación sobre el coste de las inversiones tecnológicas.
El caso de Tesla añadió otra señal de cautela. Aunque el fabricante de vehículos eléctricos comunicó un beneficio superior al previsto, redujo su presupuesto de inversión para este año desde más de 25.000 millones de dólares hasta unos 20.000 millones. La decisión ha alimentado el debate sobre si la oleada de gasto relacionada con la IA se aproxima a un punto máximo y sobre la rentabilidad que finalmente podrán ofrecer esos desembolsos.
Besi, por ahora, asegura que no observa ese enfriamiento en su cartera. La empresa espera que la evolución favorable continúe en el cuarto trimestre, apoyada por los proveedores asiáticos de los sectores de centros de datos y fotónica.










