El Banco de Inglaterra retirará del mercado hasta septiembre de 2034 una cartera de deuda pública británica por valor de 368.000 millones de libras destinada a la política monetaria. El proceso, equivalente a un endurecimiento cuantitativo prolongado, abre un nuevo foco de presión potencial sobre los tipos de interés y el apetito por el riesgo, dos variables que también condicionan la evolución del bitcoin.
Un ajuste de balance con un horizonte de ocho años
La cifra corresponde a los títulos de deuda pública británica que permanecen en la cartera del banco central después de separar otros 120.000 millones de libras en bonos de vencimiento más largo para respaldar los billetes en circulación. El Comité de Política Monetaria prevé reducir el saldo restante a un ritmo medio de 46.000 millones de libras al año mediante vencimientos y ventas activas.
De ese importe, 20.000 millones de libras anuales procederían de ventas planificadas. La deuda que llegue a vencimiento completará el resto de la reducción. El mecanismo desplaza los bonos desde el balance del banco central hacia inversores privados y puede elevar la rentabilidad adicional que el mercado exige para mantener deuda con vencimientos largos.
En teoría, ese canal endurece las condiciones financieras aunque el tipo oficial permanezca sin cambios. Sin embargo, el Banco de Inglaterra considera que el efecto acumulado de su ajuste ha sido limitado. En su evaluación de julio estimó que el endurecimiento cuantitativo explicaba entre 20 y 30 puntos básicos del aumento, de unos 200 puntos básicos, registrado desde 2022 en las primas por plazo de la deuda pública británica.
El organismo atribuyó la mayor parte de esa subida a la incertidumbre global, el elevado volumen de emisiones soberanas y los cambios estructurales en la demanda de bonos del Reino Unido.
La primera reacción del mercado fue más suave
La retirada de activos no comenzará con una aceleración de las ventas. El Banco de Inglaterra ha anunciado que pausará las subastas mientras estudia un posible acuerdo con el Tesoro británico y la Oficina de Gestión de la Deuda. Los detalles operativos deberán conocerse antes de abril de 2027, y el modelo de venta directa al Gobierno todavía requiere una decisión definitiva.
Mientras tanto, los bonos seguirán reduciéndose a medida que venzan. El ritmo de ventas previsto apenas se aleja de la práctica reciente: el banco central vendió 21.000 millones de libras durante los doce meses anteriores, frente a los 20.000 millones anuales contemplados en el nuevo plan. La diferencia más relevante está en el ritmo total de reducción, que baja a una media de 46.000 millones desde los 70.000 millones del último año.
La reacción inicial de los mercados apuntó, de hecho, a unas condiciones algo más favorables en los tramos largos de la curva británica. La rentabilidad del bono a diez años cayó más de siete puntos básicos y la del bono a 30 años lo hizo en casi diez puntos básicos durante la tarde del jueves, según datos recogidos por Reuters. Una sola sesión, no obstante, no permite determinar qué parte del movimiento respondió a cada elemento de la decisión.
El vínculo con bitcoin pasa por la liquidez y el riesgo
La decisión sobre el balance y la votación sobre los tipos fueron independientes. Seis miembros del Comité mantuvieron el tipo oficial en el 3,75%, mientras que Megan Greene, Catherine Mann y Huw Pill defendieron elevarlo al 4%. Los nueve miembros apoyaron la reducción plurianual de la cartera de deuda.
Para bitcoin, la conexión no es directa. El activo digital comparte con otros mercados de riesgo la sensibilidad a las condiciones de liquidez, a los rendimientos soberanos y a la disposición de los inversores a asumir riesgo. Un estudio del Fondo Monetario Internacional concluyó que el endurecimiento monetario en Estados Unidos puede perjudicar a un factor común del mercado de criptoactivos, aunque ese análisis se refiere a perturbaciones estadounidenses y solo ofrece una analogía limitada para el plan británico.
Bitcoin cotizaba cerca de 78.000 dólares el viernes, en un nivel similar al mostrado por Coinbase. Son referencias puntuales que no permiten atribuir un movimiento concreto al anuncio del Banco de Inglaterra. El verdadero desafío para el mercado será comprobar si una retirada previsible de liquidez durante ocho años termina presionando suficientemente los rendimientos globales y el apetito por el riesgo como para alcanzar a bitcoin, pese a que la primera reacción de la deuda británica haya sido relativamente contenida.










