Bitcoin cotizaba por debajo de los 77.000 dólares el domingo, en una nueva sesión de debilidad que deja al mercado pendiente de dos referencias para los próximos días: la reacción de los valores tecnológicos a las advertencias de varios ejecutivos de inteligencia artificial y la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El precio de la criptomoneda se situaba en 76.695 dólares en el momento de referencia, con un descenso del 0,80% en 24 horas y del 4,08% en los últimos siete días. La caída devuelve a Bitcoin a una zona ya conocida. El 10 de septiembre, antes de las declaraciones sobre inteligencia artificial difundidas durante el fin de semana, registró un mínimo intradía de 76.676 dólares.
La secuencia sugiere que el movimiento del domingo prolonga una debilidad que ya estaba en marcha, en lugar de demostrar que las nuevas advertencias hayan desencadenado por sí solas una oleada vendedora. Además, Bitcoin todavía acumula una subida del 22,34% en 30 días, por lo que las pérdidas recientes se producen dentro de una recuperación mensual más amplia.
La inteligencia artificial añade una variable para la sesión del lunes
La incertidumbre adicional procede de los llamamientos a moderar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial. Según informó NPR, Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, defendió el sábado un avance más lento y la participación de evaluadores independientes. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, expresó su acuerdo y afirmó que su compañía seguiría esa orientación.
En una entrevista con Fortune difundida el sábado, Altman también señaló que la oferta pública inicial de OpenAI se retrasaría hasta 2027 y vinculó esa decisión a cuestiones de seguridad. Estos comentarios introducen dudas sobre el calendario del progreso de la inteligencia artificial y sobre sus posibles hitos comerciales.
La información disponible, sin embargo, no acredita una paralización general del sector, una reducción de los pedidos de chips ni un cambio equivalente en los resultados de las empresas tecnológicas cotizadas. Cualquier reacción del mercado a esos escenarios pertenece todavía al terreno de las hipótesis. La sesión ordinaria de la Bolsa de Nueva York, entre las 9:30 y las 16:00 horas de la costa este estadounidense, ofrecerá la primera comparación directa entre la evolución de las acciones tecnológicas y la caída de Bitcoin durante el fin de semana.
Un retroceso simultáneo sería compatible con una mayor cautela, pero no probaría que las declaraciones sobre inteligencia artificial fueran la causa de ambos movimientos. Del mismo modo, una sesión tecnológica estable debilitaría la interpretación de la caída de Bitcoin como anticipo inmediato de una venta generalizada en el sector.
La inflación mantiene el foco sobre la Reserva Federal
El debate tecnológico llega mientras persiste otra fuente de presión para los mercados: la inflación. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó el 10 de septiembre de que los precios de producción de la demanda final subieron un 0,4% en agosto respecto al mes anterior, una vez ajustados por estacionalidad, y un 5,4% interanual antes del ajuste estacional.
Los precios de los bienes aumentaron un 1,1% durante el mes. La energía se encareció un 4,2% y explicó más de tres cuartas partes del incremento registrado en los bienes. Se trata de una referencia distinta de la discusión sobre inteligencia artificial: la primera refleja precios ya observados en agosto, mientras que la segunda gira en torno al desarrollo y la comercialización futura de una tecnología.
Ambos asuntos estarán presentes antes de la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre, cuya rueda de prensa está prevista para el día 16. El mercado afronta así dos puntos de control separados: la respuesta de los valores tecnológicos el lunes y la decisión posterior del banco central. En Bitcoin, la cuestión inmediata será si la demanda consigue revertir la pérdida del fin de semana cuando reabra la negociación habitual en Estados Unidos.
El volumen negociado en 24 horas rondaba los 13.440 millones de dólares, un 49,98% menos. Esa cifra mide la actividad registrada, no la profundidad de las órdenes de compra ni el motivo por el que los inversores vendieron. Por tanto, la bajada del precio y el menor volumen son datos diferenciados y no ofrecen, por sí solos, una explicación única para la sesión.










