Bitcoin ha alcanzado una zona de mayor vulnerabilidad después de subir hasta casi 87.400 dólares. El repunte, que inicialmente estuvo impulsado por la liquidación de posiciones bajistas, se enfrenta ahora a una combinación menos favorable: la demanda al contado pierde fuerza, los tenedores están recogiendo beneficios y las posiciones apalancadas se concentran cada vez más en el lado alcista.
La demanda no acompaña el avance del precio
La principal señal de desgaste procede del mercado al contado. CryptoQuant calcula que la demanda aparente se ha reducido en unos 170.000 BTC durante los últimos 30 días, lo que indica que las compras directas no han seguido el ritmo de la subida.
Los flujos hacia los fondos cotizados de bitcoin en Estados Unidos apuntan en la misma dirección. Sus entradas diarias cayeron un 97% durante la última semana, desde alrededor de 1.000 millones de dólares hasta unos 31 millones el 28 de septiembre, según datos citados previamente por CryptoSlate.
La demanda especulativa también se ha enfriado. El crecimiento de la demanda de futuros ha pasado de 164.000 BTC el 14 de septiembre a aproximadamente 16.000 BTC, de acuerdo con CryptoQuant. La pérdida de impulso se produce mientras bitcoin retrocede desde sus máximos recientes y deja al mercado con menos compras nuevas capaces de absorber las ventas de quienes acumularon a precios inferiores.
Los beneficios latentes de los operadores a corto plazo han aumentado hasta el 33%, el nivel más alto desde diciembre de 2024. Además, los inversores realizaron beneficios sobre 25.700 BTC el 22 de septiembre, la mayor cifra diaria de 2026, según CryptoQuant. El dato refleja que parte del mercado aprovechó la subida para asegurar ganancias cerca de la parte alta del rango reciente.
El repunte agota el combustible de las posiciones cortas
El movimiento hacia 87.000 dólares atravesó los principales grupos de posiciones cortas acumuladas durante los últimos 365 días. Alphractal describió el episodio como la mayor bolsa de liquidaciones de posiciones bajistas del año. Cuando el precio sube con rapidez, los operadores que apuestan por una caída se ven obligados a recomprar, lo que añade presión compradora y acelera el avance.
Ese mecanismo, conocido como short squeeze o estrangulamiento de posiciones cortas, ha perdido ahora buena parte de su efecto. Alphractal señala que los mayores grupos de posiciones aún no liquidadas se concentran en el lado largo. En otras palabras, quedan menos posiciones bajistas grandes cuya liquidación pueda alimentar nuevas subidas, mientras que una caída podría empezar a afectar a operadores alcistas apalancados y generar ventas forzadas.
El mercado depende además de los derivados. En Binance, la relación entre el volumen al contado y el de futuros se sitúa cerca de 0,12: aproximadamente el 90% de la actividad combinada corresponde a futuros. El interés abierto de bitcoin en esa plataforma ha bajado de 10.600 millones a unos 9.200 millones de dólares durante la última semana. Glassnode calcula una caída cercana al 20% en el interés abierto denominado en BTC, hasta su nivel más bajo desde marzo.
Los niveles de soporte pasan a cobrar importancia
La reducción del apalancamiento limita tanto el combustible disponible para otra subida rápida como el riesgo de liquidaciones masivas. Sin embargo, el cambio en la composición de las posiciones hace que el mercado sea más sensible a una caída.
Joao Wedson, consejero delegado de Alphractal, explicó que el indicador de la firma que compara a las ballenas con los inversores minoristas mostró recientemente un mayor optimismo entre los grandes participantes, aunque el cambio no se mantuvo. A su juicio, el indicador tendría que situarse en positivo y permanecer ahí para ofrecer una señal más sólida de continuidad del repunte.
Bitcoin sigue por encima de varios soportes de largo plazo. La media móvil de 365 días se encuentra cerca de 80.000 dólares, nivel recuperado cuando CryptoQuant identificó el inicio de la nueva fase alcista. Más abajo aparecen la media móvil de 200 días, en torno a 71.000 dólares, y el precio realizado de los inversores, cerca de 67.000 dólares.
Un retroceso hacia 80.000 dólares sería la primera prueba relevante para medir la resistencia de la ruptura. La pérdida de ese nivel dejaría expuestos soportes progresivamente inferiores y elevaría el riesgo de que las posiciones largas acumuladas tras la liquidación de los cortos se conviertan en la siguiente fuente de ventas forzadas. El cambio no confirma un techo de ciclo, pero sí revela que una nueva fase de subida necesitaría una recuperación clara de la demanda al contado.










