Bitcoin avanza más de un 6% en septiembre pese al fortalecimiento del dólar, una combinación que rompe con la relación habitual entre ambos activos. El índice del dólar (DXY) ha subido casi un 2% durante el mes y esta semana alcanzó los 101,61 puntos, su nivel más alto desde finales de julio.
El movimiento resulta llamativo porque, históricamente, un dólar más fuerte suele ejercer presión sobre Bitcoin. La fortaleza de la divisa estadounidense tiende a coincidir con unas condiciones financieras menos favorables para los activos de riesgo, mientras que el mercado de criptomonedas suele reaccionar negativamente a unos tipos de interés elevados.
Un dólar respaldado por la política de la Reserva Federal
El avance del dólar se produce en un contexto marcado por el tono restrictivo de la Reserva Federal. El banco central estadounidense elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos el 16 de septiembre y varios de sus responsables han dejado abierta la posibilidad de nuevas subidas.
La evolución de los precios de la energía complica además un eventual giro rápido hacia una política monetaria más flexible. El encarecimiento mantiene elevada la presión inflacionista y reduce el margen de la Fed para relajar las condiciones financieras.
El mercado de deuda también refleja ese escenario. La rentabilidad del bono estadounidense a 30 años alcanzó recientemente su nivel más alto desde 2002. En circunstancias normales, la combinación de un dólar apreciándose, mayores rendimientos de los bonos y expectativas de tipos altos representa un obstáculo relevante para Bitcoin.
Bitcoin se desmarca de su patrón habitual
La subida de septiembre no solo contradice la relación tradicional entre Bitcoin y el dólar. También se aparta del comportamiento estacional de la criptomoneda. Septiembre suele ser un mes negativo para Bitcoin en términos medios, pero este año la cotización acumula un avance superior al 6%.
Algunos indicadores técnicos han mejorado bajo la superficie. El 20 de septiembre, Bitcoin cerró una semana por encima de su media móvil de 50 semanas por primera vez desde noviembre de 2025. A comienzos de mes también se produjo una golden cross, una señal que aparece cuando una media móvil de corto plazo supera a otra de largo plazo.
En el pasado, configuraciones similares han precedido en ocasiones a movimientos de recuperación de cierta intensidad. Se trata, en todo caso, de señales técnicas y no de una garantía sobre la evolución futura del precio.
Inflación y empleo, las próximas pruebas para el mercado
El comportamiento de Bitcoin podría enfrentarse pronto a dos referencias macroeconómicas relevantes. El miércoles se conocerá el dato de inflación PCE, el indicador de precios seguido especialmente de cerca por la Reserva Federal. El viernes se publicará el informe de empleo de Estados Unidos.
Unos datos sólidos podrían elevar de nuevo las expectativas de una subida de tipos en octubre. Ese escenario favorecería previsiblemente al dólar y a las rentabilidades de los bonos, pero añadiría presión sobre Bitcoin. La reacción del activo ante esas cifras servirá para medir si la demanda subyacente es capaz de compensar el entorno monetario adverso.
La atención del mercado también empieza a desplazarse hacia octubre, que históricamente ha sido el mes más favorable para Bitcoin. La criptomoneda terminó ese mes con ganancias en 10 de los últimos 13 años. Su rentabilidad media se acerca al 20%, mientras que la mediana se sitúa en el 14,7%, según los datos recogidos en la fuente. Tras un septiembre positivo, ese patrón estacional vuelve a quedar en el centro del análisis, aunque su influencia dependerá de la evolución de la inflación, el empleo y las decisiones de la Reserva Federal.










