Bitcoin se mantiene cerca de los 84.000 dólares pese al fuerte repunte de la deuda pública estadounidense, que ha llevado la rentabilidad del bono a 10 años hasta el 5,22%, su nivel más alto desde 2007. La criptomoneda ha absorbido el último tramo de la venta de bonos sin abandonar el rango aproximado de 83.000 a 85.000 dólares, mientras los operadores reducían en 1.700 millones de dólares la exposición apalancada en varios grandes mercados de derivados.
El bono estadounidense vuelve a competir con los activos de riesgo
La rentabilidad del bono a 30 años también alcanzó un máximo de 22 años, en el 5,5185%, antes de moderarse hasta alrededor del 5,511%. El movimiento eleva el coste de financiación en todo el sistema y ofrece a los inversores rendimientos superiores al 5% en deuda soberana estadounidense, un factor que aumenta el coste de oportunidad de mantener activos que no pagan cupón ni dividendo, como Bitcoin.
La presión sobre la deuda se ha acumulado durante meses. Jefferies calcula que el bono a 10 años se encamina hacia su séptimo avance mensual consecutivo, una racha que igualaría la más larga registrada desde 1970. Las últimas subastas del Tesoro también han mostrado señales de menor demanda.
En la venta del jueves de 44.000 millones de dólares en bonos a siete años, el tipo de adjudicación fue del 5,085%, frente al 4,512% de agosto. Además, la ratio de cobertura descendió de 2,50 a 2,42. Según James Lavish, socio codirector de Bitcoin Opportunity Fund, se trata del rendimiento más alto para esta referencia desde abril de 1993.
Mohamed El-Erian, asesor económico jefe de Allianz, atribuye la liquidación a varios factores: el elevado endeudamiento público y empresarial, la fortaleza de la actividad económica y una menor disposición o capacidad de algunos compradores tradicionales de deuda. También considera que parte del mercado sigue anclada en los tipos excepcionalmente bajos posteriores a la crisis financiera de 2008.
Bitcoin aguanta mientras se deshace el apalancamiento
La evolución de Bitcoin ha sido más estable que la de los derivados. Entre el 22 y el 25 de septiembre, el interés abierto agregado en Binance, Gate.io, HTX y Bybit cayó desde unos 12.000 millones hasta aproximadamente 10.300 millones de dólares. La contracción, de 1.700 millones, equivale al 14,3% de la exposición apalancada.
En el mismo periodo, el precio pasó de unos 86.000 a 84.000 dólares, una caída aproximada del 2,3%. La reducción del interés abierto fue especialmente intensa en Gate.io, con unos 710 millones de dólares menos, y Binance, con un descenso de alrededor de 680 millones. HTX y Bybit también registraron retrocesos.
Los datos de interés abierto no permiten determinar si la mayor parte de las posiciones cerradas eran largas o cortas, ya que los contratos desaparecen cuando cualquiera de las dos partes cierra la operación. Aun así, la diferencia entre la caída del apalancamiento y la del precio apunta a una limpieza de posiciones sin un desplome equivalente en el mercado al contado. Ese proceso puede reducir el combustible para nuevas liquidaciones en cadena, aunque todavía quedan bolsas relevantes de exposición apalancada.
La resistencia se enfrenta a nuevos datos macroeconómicos
Camran Khosravi, analista de Bitwise, señaló que Bitcoin avanzó alrededor de un 22% entre el 19 de agosto y el 24 de septiembre, incluso mientras la rentabilidad real del bono estadounidense a 10 años aumentaba unos 50 puntos básicos. La mayor parte de la subida se produjo al comienzo de ese periodo, pero la criptomoneda logró conservar buena parte de las ganancias.
Jurrien Timmer, director de macroeconomía global de Fidelity Investments, sostiene que una rentabilidad del 5% en el bono a 10 años ofrece un margen de seguridad considerable a los inversores en renta fija. En su cálculo, una caída de 100 puntos básicos en los rendimientos podría generar una rentabilidad del 11,9%, mientras que una subida hasta el 6% implicaría una pérdida aproximada del 1,9%. Pese a ello, mantiene a Bitcoin entre los activos destacados de su actual marco de asignación, junto con las materias primas.
El mercado tendrá como próximas referencias el índice de precios de los gastos de consumo personal, el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal, previsto para el 30 de septiembre, y el informe de empleo de septiembre, que se publicará el 2 de octubre. Unos datos sólidos podrían alimentar nuevas subidas de los rendimientos a largo plazo y someter a Bitcoin a una prueba macroeconómica más prolongada.








