Bitcoin reaccionó al alza tras la decisión del Banco de Japón (BOJ) de elevar su tipo de referencia hasta aproximadamente el 1,25%, pero el movimiento inicial no mostró señales claras de una liquidación desordenada de las operaciones financiadas con yenes. La nueva tasa entrará en vigor el 24 de septiembre, una fecha que puede ofrecer una lectura más completa de la presión sobre los activos de riesgo.
El mercado recibió la decisión sin un vuelco inmediato
El BOJ aprobó la subida por siete votos a favor y dos en contra. El tipo objetivo para las operaciones de financiación interbancaria sin garantías pasó de alrededor del 1% al 1,25%, un incremento de 25 puntos básicos.
Sin embargo, la decisión anunciada el 18 de septiembre y su aplicación efectiva no coinciden en el tiempo. El cambio de los tipos oficiales y de las tasas asociadas a las facilidades del banco central comenzará el 24 de septiembre. Esa diferencia permite que los inversores ajusten sus posiciones antes de que aumente formalmente el coste de financiación en yenes.
Los datos de un minuto de Coinbase sitúan el cierre de Bitcoin en 76.961 dólares a las 02:54 UTC, cuando se conoció la decisión. A las 03:30 UTC, el cierre era de 77.383 dólares. La criptomoneda mantuvo después la trayectoria ascendente y llegó a marcar un máximo intradía de 81.000 dólares.
La evolución del mercado de divisas tampoco encajó con el patrón más evidente de una retirada acelerada de las operaciones de carry trade. Reuters informó de que el dólar llegó a subir hasta 157,84 yenes durante la rueda de prensa del gobernador del BOJ, Kazuo Ueda. El yen terminó debilitándose un 1,2% en la sesión.
Por qué el yen-carry importa para las criptomonedas
Las operaciones de carry trade con yenes consisten, en términos generales, en endeudarse en Japón para invertir en activos con una rentabilidad esperada mayor en otros mercados. Una subida de los tipos japoneses reduce ese diferencial y, por tanto, hace menos atractiva la estrategia.
El riesgo aumenta si el yen se aprecia al mismo tiempo. En ese caso, quienes se financiaron en la moneda japonesa necesitan comprar yenes más caros para devolver sus préstamos, lo que eleva el coste de la deuda en su moneda de origen. La combinación puede forzar la reducción de posiciones apalancadas, también en criptomonedas.
No obstante, la cantidad de exposición en Bitcoin financiada directamente con yenes no está cuantificada en la información disponible. Coinbase Institutional señaló, al revisar el episodio de carry trade de 2024, que coincidieron varios factores, entre ellos unos datos económicos débiles en Estados Unidos y la presión sobre los valores tecnológicos. La financiación en yenes es, por tanto, uno de los canales posibles, no una explicación única para los movimientos de las criptomonedas.
La siguiente señal dependerá del BOJ y del yen
El banco central japonés indicó que las condiciones financieras seguirán siendo acomodaticias y mantuvo abierta la posibilidad de nuevas subidas si se cumplen sus perspectivas económicas y de inflación. No fijó, sin embargo, un calendario cerrado para esos incrementos.
Por eso, el 24 de septiembre será una referencia relevante, aunque la comunicación posterior del BOJ también puede pesar tanto como la entrada en vigor de la medida. Una apreciación brusca del yen acompañada de caídas en las criptomonedas y en la renta variable sería una señal más clara de deshacer posiciones de riesgo. También lo sería un mensaje que anticipase un endurecimiento más rápido de lo que espera el mercado.










