La blockchain puede convertirse en la infraestructura que permita identificar y evaluar la fiabilidad de los agentes autónomos de inteligencia artificial (IA), según Sunny Lu, cofundador y consejero delegado de VeChain. El ejecutivo sostiene que estos sistemas necesitarán algo más que capacidad para ejecutar tareas: también deberán demostrar quién los respalda y qué historial tienen.
Lu expuso esta visión durante su participación en el programa Chain Reaction de Cointelegraph. En su opinión, los agentes de IA pueden desencadenar una nueva fase de adopción de la tecnología blockchain, precisamente porque su funcionamiento autónomo plantea problemas de identidad, responsabilidad y confianza.
Identidad y reputación para los agentes autónomos
Los agentes de IA son programas capaces de realizar tareas sin recibir instrucciones constantes de una persona. Pueden operar de forma continuada y, entre otras funciones, ejecutar transacciones en nombre de los usuarios. Esa autonomía abre una cuestión central: cómo determinar si un agente es fiable y quién debe responder por sus actuaciones.
Para Lu, la respuesta pasa por establecer un sistema que registre la identidad y el comportamiento de estos programas. “La solución ideal es una blockchain”, afirmó durante la entrevista.
El consejero delegado de VeChain plantea que cada agente disponga de una especie de pasaporte digital. En ese registro podría constar quién está detrás del sistema y qué reputación ha acumulado con el tiempo. Su propuesta incluye además una estructura descentralizada capaz de recoger información sobre la fiabilidad tanto de los agentes como de sus creadores.
Con ese historial, los usuarios tendrían más elementos para valorar los sistemas con los que interactúan. La idea vincula el desarrollo de la IA con una función habitual de las redes blockchain: mantener registros verificables sobre identidades y operaciones, sin depender de un único intermediario.
Contratos inteligentes y nuevas oportunidades de ingresos
Lu también atribuye un papel relevante a los contratos inteligentes, acuerdos digitales que se ejecutan automáticamente cuando se cumplen unas condiciones previamente establecidas. Según su planteamiento, estos contratos permitirían que los agentes de IA gestionasen transacciones de manera autónoma, tanto entre ellos como con personas.
La expansión de este tipo de programas podría aumentar, a juicio del ejecutivo, la demanda de soluciones blockchain. Cuanto mayor sea el número de agentes que actúen sin supervisión constante, más importancia tendrán los sistemas destinados a acreditar su identidad y registrar su reputación.
El directivo ve asimismo una posible vía para monetizar conocimientos y experiencia sin necesidad de saber programar. Compara el escenario con la aparición de las tiendas de aplicaciones móviles, que facilitaron que los desarrolladores distribuyeran sus productos entre un público amplio. En su opinión, los agentes de IA podrían ofrecer una oportunidad parecida a personas sin formación técnica.
Lu ya ha experimentado con esta tecnología. Ha creado un agente para ayudar a su madre con su rutina diaria y su recuperación, además de un asistente virtual para una tienda de Milán que contribuye a gestionar pedidos, existencias y ventas.
VeChain prueba su propio modelo y surgen advertencias
VeChain trabaja en VeWorld.ai, una plataforma que permitirá a los usuarios crear agentes de IA. El servicio utiliza la blockchain de VeChain y encaja con la propuesta de Lu de asociar estos programas con identidades digitales y registros de reputación.
El avance también plantea riesgos. Yat Siu, presidente de Animoca Brands, ha advertido de que los usuarios pueden desarrollar una dependencia excesiva de las empresas que proporcionan estos sistemas. El problema sería especialmente relevante en casos como el uso de agentes para operar con criptomonedas de forma automática y continua.
Según Siu, los inversores podrían terminar supeditando sus estrategias a servicios cuyo funcionamiento y decisiones no controlan directamente. La discusión sobre la confianza en los agentes de IA, por tanto, no se limita a verificar su identidad: también afecta a la responsabilidad y al grado de control que conservan sus usuarios.












