La reunión prevista entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington podría cancelarse si Estados Unidos aprueba nuevas ventas de armas a Taiwán antes del 24 de septiembre, según varias fuentes citadas en la información. Pekín habría trasladado esa advertencia a la Administración estadounidense, aunque el Gobierno chino todavía no ha confirmado oficialmente el viaje del presidente Xi.
Trump, por su parte, ha restado importancia a la posibilidad de que el encuentro se suspenda. Preguntado el domingo por si le preocupaba una eventual cancelación, respondió: “No, no me preocupa”. El presidente estadounidense añadió que ambos países mantienen una relación excelente y que la situación se resolverá.
La venta de armas vuelve a tensar la relación
La Casa Blanca estudia un nuevo paquete de armamento para Taiwán valorado en 14.000 millones de dólares. Una decisión en ese sentido podría poner en riesgo la reunión, que Trump quiere celebrar en la Casa Blanca el 24 de septiembre junto a una cena de Estado en honor de Xi y su esposa.
China considera Taiwán parte de su territorio y se opone desde hace años a las ventas de armas estadounidenses a la isla. Taiwán cuenta con un Gobierno democrático y Pekín no descarta recurrir a la fuerza para lograr una reunificación si lo considera necesario. Por eso, cualquier operación armamentística aprobada por Washington se convierte en un asunto especialmente sensible para la relación bilateral.
Durante el encuentro que Trump y Xi mantuvieron en Pekín en mayo, el presidente chino señaló que Taiwán era, a su juicio, el asunto más importante entre ambos países. Xi advirtió entonces del riesgo de conflicto si la cuestión se gestiona de forma inadecuada. Trump había planteado también que las ventas de armas a Taiwán podían servir como elemento de negociación en sus conversaciones con Pekín.
Estados Unidos suministra armamento a Taiwán desde hace décadas para ayudar a la isla a defenderse. A finales del año pasado, la Administración Trump anunció un paquete de 11.000 millones de dólares, presentado entonces como el mayor aprobado por Washington para Taiwán. La reacción china fue contundente, un antecedente que eleva la sensibilidad de la nueva propuesta.
Comercio, inteligencia artificial e Irán completan la agenda
La posible cumbre no se limitaría a la cuestión taiwanesa. Washington y Pekín también negocian sobre comercio después de que la guerra arancelaria del año pasado provocara fuertes turbulencias en los mercados financieros. Ambos países alcanzaron posteriormente una tregua comercial temporal, pero ese acuerdo expira el 10 de noviembre.
Entre las alternativas que se estudian figura un pacto para reducir los aranceles aplicados a unos 30.000 millones de dólares en bienes de ambos países. La evolución de esas conversaciones será una de las claves del encuentro si finalmente se celebra.
Irán constituye otro foco de desacuerdo. China es un socio económico relevante de Teherán y su principal comprador de petróleo iraní. Trump quiere que Pekín reduzca esos vínculos para aumentar la presión sobre Irán, incluida la exigencia de que el país reabra por completo el estrecho de Ormuz y alcance un acuerdo para poner fin a la guerra. Hasta ahora, China ha encontrado pocos motivos para recortar de forma significativa sus relaciones económicas con Teherán.
Una visita todavía pendiente de confirmación
La seguridad de la inteligencia artificial también ocuparía un lugar destacado en las conversaciones. Estados Unidos y China destinan grandes recursos al desarrollo de sistemas cada vez más avanzados y compiten por mantener su ventaja tecnológica.
Según una de las fuentes, Pekín mantiene una actitud cooperativa en el diálogo con Washington y trata de evitar que las diferencias bloqueen las negociaciones. Sin embargo, la falta de confirmación oficial del viaje de Xi y la advertencia vinculada a Taiwán mantienen abierta la duda sobre si la reunión del 24 de septiembre llegará a celebrarse.












