China quiere tener operativa en su mayor parte una red nacional de cadena de bloques antes de 2030, con el objetivo de facilitar el intercambio seguro de datos entre empresas y organismos públicos. El calendario figura en un nuevo plan quinquenal publicado este viernes por la Comisión Central de Asuntos del Ciberespacio, uno de los organismos con mayor peso dentro del Gobierno chino.
El proyecto forma parte de una estrategia más amplia de inversión en infraestructuras digitales. Pekín pretende que la tecnología blockchain gane presencia en ámbitos como las finanzas, el comercio internacional y la gestión de datos, al tiempo que prepara normas técnicas más estrictas para su utilización.
Una red para conectar empresas y administraciones
La futura infraestructura nacional deberá permitir que compañías y entidades públicas intercambien información en una red digital compartida, con mecanismos para registrar y verificar los datos. El Gobierno chino también quiere impulsar sistemas que permitan comercializar esa información de forma segura.
El plan identifica varias zonas prioritarias para extender el uso de la cadena de bloques. El delta del río Yangtsé, una de las principales regiones económicas del país y el área de Shanghái, concentrará parte de estos esfuerzos. En Chengdu y Chongqing, las autoridades pretenden aplicar la tecnología a gran escala en sectores como la industria y la agricultura.
El documento no limita el proyecto a una aplicación concreta. La cadena de bloques tendrá también un papel mayor en el sector financiero y en las operaciones de comercio internacional, dos áreas en las que el intercambio y la validación de información resultan especialmente relevantes para las autoridades.
El desarrollo de blockchain, separado de las criptomonedas
La apuesta institucional por esta tecnología convive con la prohibición de negociar Bitcoin (BTC) y otros criptoactivos a través de empresas del sector en la China continental. Pekín mantiene así una separación clara entre la infraestructura tecnológica asociada a las criptomonedas y el uso de estas como activos negociables.
La cadena de bloques permite registrar y verificar datos entre distintos participantes de una red. Esa característica explica el interés del Gobierno chino, que ve aplicaciones potenciales en la administración, la industria y las finanzas, pese a las restricciones que mantiene sobre el mercado de criptoactivos.
Un objetivo que ya aparecía en planes anteriores
La construcción de una red nacional no es una iniciativa completamente nueva. En octubre de 2019, el presidente Xi Jinping pidió aumentar la inversión en blockchain y describió la tecnología como relevante para el desarrollo tecnológico del país.
La red se incorporó en marzo de este año al plan general de desarrollo de China. Más tarde, un documento de directrices publicado el 9 de octubre volvió a incluir su construcción entre las prioridades. El nuevo plan quinquenal añade ahora un horizonte temporal concreto: la infraestructura deberá estar terminada en su mayor parte antes de 2030.
China refuerza así su estrategia estatal en torno a la cadena de bloques sin modificar, según el plan publicado, las restricciones que afectan a Bitcoin y al resto de criptomonedas en el mercado continental.










