El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, espera que el East-West Pipeline de Arabia Saudí vuelva a operar pronto, aunque Riad todavía evalúa los daños provocados por los ataques con drones que obligaron a cerrar la infraestructura a finales de la semana pasada. El funcionario no dio una fecha concreta para la reapertura.
Arabia Saudí analiza los daños del oleoducto
Wright explicó el lunes a Bloomberg que las autoridades saudíes están examinando el alcance de los daños y las reparaciones necesarias antes de reanudar el flujo de crudo. Según el secretario estadounidense, en los próximos días debería conocerse con más precisión qué trabajos exige la infraestructura.
“Creo que veremos ese oleoducto de nuevo en servicio pronto”, afirmó Wright. La declaración apunta a una interrupción potencialmente limitada, pero no permite establecer cuándo se recuperará efectivamente el transporte de petróleo. Esa fecha dependerá de la evaluación técnica que está llevando a cabo Arabia Saudí.
El cierre se produjo después de que el oleoducto sufriera ataques con drones. Riad decidió paralizarlo por precaución mientras comprobaba el estado de sus instalaciones. Hasta que concluya esa revisión, también sigue sin estar claro cuánto crudo podrá circular por la ruta cuando vuelva a estar operativa.
Una ruta alternativa al estrecho de Ormuz
La importancia del East-West Pipeline ha aumentado por las dificultades que atraviesa el estrecho de Ormuz. En condiciones normales, una parte significativa de las exportaciones de petróleo del golfo Pérsico atraviesa este paso marítimo. Sin embargo, desde el estallido de la guerra, el tráfico por la zona se ha visto gravemente alterado.
El oleoducto permite transportar crudo desde el este de Arabia Saudí hasta el mar Rojo. De este modo, el petróleo saudí puede evitar el estrecho de Ormuz y alcanzar una salida marítima alternativa. La infraestructura tiene capacidad para mover alrededor de siete millones de barriles diarios.
La instalación ya operó a plena capacidad a comienzos de este año, después de que el tráfico de petroleros por Ormuz quedara prácticamente paralizado. Por eso, una reapertura rápida podría reducir parte de las preocupaciones relacionadas con el suministro mundial de petróleo.
El mercado sigue pendiente de la capacidad disponible
La previsión de Wright ofrece una señal favorable sobre la posible recuperación de una de las principales rutas alternativas de exportación saudí, pero no resuelve la incertidumbre inmediata. La capacidad teórica del oleoducto no equivale necesariamente al volumen que podrá transportar tras los ataques: primero deben determinarse los daños y completarse las reparaciones que sean necesarias.
El momento de la reapertura será especialmente relevante mientras continúen las alteraciones en el estrecho de Ormuz. Si el East-West Pipeline vuelve pronto a funcionar, Arabia Saudí dispondrá de nuevo de una vía para desplazar crudo hacia el mar Rojo sin depender de ese paso marítimo. Hasta que Riad comunique el resultado de su inspección, sin embargo, el alcance de la interrupción y la cantidad de petróleo que podrá circular siguen abiertos.










