El Banco Central Europeo (BCE) ha abierto la búsqueda de comercios electrónicos y otros vendedores por internet dispuestos a participar en una prueba del euro digital en condiciones reales. El ensayo está previsto para la segunda mitad de 2027, tendrá una duración de doce meses y servirá para comprobar si este medio de pago funciona en operaciones cotidianas, más allá de las pruebas técnicas.
La posible entrada en circulación del euro digital no se produciría, en el mejor de los casos, antes de 2029. Esa fecha sigue siendo una posibilidad y no un calendario cerrado: antes deben aprobarse las normas europeas necesarias y, posteriormente, el Consejo de Gobierno del BCE tendrá que decidir si emite finalmente la moneda digital.
Una prueba con pagos online y sin conexión
Durante el ensayo se utilizará una versión de prueba muy similar al diseño previsto para el futuro euro digital, aunque el dinero empleado no tendrá curso legal. El BCE quiere observar cómo responde el sistema en diferentes situaciones y si los usuarios pueden emplearlo con la misma facilidad con la que realizan otros pagos digitales.
La prueba incluirá transferencias entre participantes y compras en tiendas físicas, comercios electrónicos y mediante teléfonos móviles. También se estudiarán los pagos en línea y aquellos que puedan realizarse temporalmente sin conexión a internet. Entre las cuestiones que el banco central pretende evaluar figuran la rapidez de las operaciones, la aparición de incidencias y la facilidad de uso para los consumidores.
En el proyecto participan el BCE y los bancos centrales nacionales de los 19 países de la zona euro. Los empleados de estas instituciones utilizarán el euro digital de prueba como consumidores. La otra parte de la operación estará formada por los comercios que acepten el medio de pago, de ahí la convocatoria dirigida ahora a vendedores online y otros establecimientos.
La aceptación de los comercios, uno de los retos
El BCE ya había seleccionado a 36 bancos y proveedores de servicios de pago para la fase de pruebas. La incorporación de comercios busca completar el circuito y comprobar no solo si el sistema permite enviar dinero, sino también si existe una red suficiente de lugares donde gastarlo.
La disponibilidad comercial es uno de los desafíos centrales del proyecto. Un medio de pago aporta poco a los consumidores si solo puede utilizarse en un número reducido de establecimientos. Por eso, el BCE tendrá que atraer tanto a usuarios como a tiendas físicas y negocios digitales.
Isadora Arredondo, vicepresidenta de Hedera, considera que la dificultad principal puede estar en la vertiente comercial del proyecto. A su juicio, las empresas necesitarán un motivo concreto para añadir el euro digital entre sus métodos de cobro. Unas comisiones de transacción más bajas podrían contribuir a ello, ya que permitirían a los proveedores de pagos ofrecer condiciones más atractivas a los comercios.
La competencia de las stablecoins vinculadas al dólar
El BCE continúa con los preparativos pese a que la legislación europea sobre el euro digital todavía no está cerrada. En el fondo del proyecto también existe una preocupación por el peso creciente de las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense en los pagos digitales, entre ellas Tether (USDT) y USD Coin (USDC).
La autoridad monetaria teme que Europa pueda depender cada vez más de medios de pago estadounidenses si esa tendencia se mantiene. El euro digital pretende ofrecer una alternativa europea emitida por los bancos centrales de la zona euro.
El ensayo de 2027 permitirá evaluar su funcionamiento en un entorno práctico, pero no resolverá por sí solo las decisiones pendientes. La aprobación de la legislación y la decisión final del BCE seguirán siendo condiciones necesarias antes de cualquier eventual lanzamiento a partir de 2029.











