Un estudio del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) pone en duda la capacidad de algunas métricas habituales del mercado cripto para reflejar la actividad económica real que tiene lugar en la cadena de bloques. Según sus conclusiones, las cifras asociadas a Bitcoin, Ethereum y las stablecoins sobreestiman esa actividad.
Una diferencia entre los datos y la actividad económica
El hallazgo afecta a tres de los principales segmentos del ecosistema digital: las dos mayores redes por relevancia de mercado y las criptomonedas estables, cuyo valor busca mantenerse vinculado a otros activos. Las métricas que se utilizan para medir su actividad pueden ofrecer, por tanto, una imagen más elevada de la utilización económica efectiva de esas redes.
La distinción es relevante porque los datos de actividad en cadena suelen emplearse para evaluar el uso de una blockchain y la intensidad de las operaciones que soporta. El análisis del BIS señala que esas cifras no equivalen necesariamente al volumen de actividad económica real generado por usuarios y aplicaciones.
El alcance de las conclusiones
La información disponible sobre el estudio no detalla las métricas concretas analizadas ni cuantifica cuánto se desvía la actividad registrada respecto a la económica. Tampoco ofrece, en la referencia, una explicación de las causas de esa sobreestimación.
La conclusión del BIS introduce así una cautela en la lectura de los indicadores de Bitcoin, Ethereum y las stablecoins: un mayor número de operaciones o registros en cadena no implica por sí mismo un nivel equivalente de actividad económica real.












