El cobre perdió un 1,4% el viernes en la Bolsa de Metales de Londres (LME), hasta 14.154,50 dólares por tonelada, aunque la señal más llamativa del mercado llega desde China: los compradores están pagando primas superiores a 200 dólares para recibir metal de forma inmediata. La divergencia refleja un mercado fragmentado, con abundantes existencias globales pero problemas de suministro en algunos centros de consumo.
La cotización internacional retrocede por las dudas sobre la demanda
El precio del cobre se sitúa ahora por debajo del máximo de 14.875 dólares por tonelada alcanzado en septiembre. La caída se produjo después de las pérdidas registradas por los valores tecnológicos, en un contexto de creciente debate sobre si las enormes inversiones en inteligencia artificial generarán una rentabilidad suficiente.
La conexión con el cobre es directa. El metal se utiliza en redes eléctricas, centros de datos y otras infraestructuras necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial. Por eso, cualquier cambio en las expectativas sobre el ritmo de esas inversiones puede modificar también las previsiones de demanda futura.
El retroceso no fue exclusivo del cobre. Otros metales industriales, como el aluminio y el zinc, también bajaron, mientras las acciones de las compañías mineras siguieron una evolución negativa. En los mercados de materias primas, la jornada estuvo marcada además por la subida del petróleo ante el temor a posibles acciones militares de Estados Unidos contra Irán.
China paga más por el cobre disponible
La evolución del mercado físico chino contrasta con la de los futuros internacionales. La prima de Yangshan, que mide el sobreprecio pagado por los importadores chinos frente a la cotización internacional, superó los 200 dólares por tonelada. Es su nivel más elevado desde 2017, según los datos citados en la información de mercado.
La prima se ha más que duplicado en los últimos tres meses y acumula un incremento superior al 700% desde comienzos de año. El movimiento indica que las empresas chinas están dispuestas a pagar sustancialmente más para garantizar el suministro, pese a que el precio de referencia en Londres se ha alejado de sus máximos.
Las existencias locales también apuntan a una mayor tensión. De acuerdo con los datos difundidos por Bull Theory, las reservas de cobre en China han caído más de un 25%, hasta 54.356 toneladas. A esa reducción se suma un descenso interanual del 1,1% en la producción china de cobre refinado durante el tercer trimestre.
El resultado es una mayor dificultad para encontrar metal físico en el mercado chino. Esa escasez se refleja también en las condiciones de entrega inmediata: un análisis de mercado difundido por The Kobeissi Letter situó en 217 dólares por tonelada la prima del cobre disponible para entrega inmediata.
Los aranceles pueden concentrar el metal en Estados Unidos
La diferencia entre regiones se explica en parte por la acumulación de cobre en Estados Unidos. Las empresas han incrementado sus compras ante la posible entrada en vigor de un arancel del 15% a partir de enero de 2027, con el objetivo de anticiparse a un eventual encarecimiento de las importaciones.
Ese proceso ha llevado grandes volúmenes a los almacenes estadounidenses, mientras los compradores chinos afrontan una disponibilidad más limitada. Las existencias visibles de cobre en el conjunto del mundo superan 1,2 millones de toneladas, pero la cifra agregada no garantiza que el metal esté disponible en el lugar donde se necesita.
Shanghai Metals Market prevé que la escasez persista por ahora en China, aunque considera que las primas de importación tienen un margen limitado para seguir subiendo. El mercado queda así dividido entre la presión bajista de las expectativas económicas y tecnológicas, y una tensión física que sigue encareciendo el cobre para los compradores chinos.











