El débil crecimiento del empleo en Estados Unidos ha elevado la incertidumbre sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal (Fed). En septiembre se crearon apenas 29.000 puestos de trabajo y las cifras de meses anteriores fueron revisadas a la baja, un deterioro que contrasta con una inflación todavía elevada. Por eso, los inversores examinarán esta semana las actas de la reunión de septiembre en busca de señales sobre los tipos de interés.
El documento se publicará el miércoles a las 20.00 horas, hora peninsular española. Las actas corresponden al encuentro celebrado los días 15 y 16 de septiembre, cuando el banco central estadounidense elevó los tipos un cuarto de punto porcentual, hasta una horquilla del 3,75% al 4%. La decisión fue unánime.
El mercado laboral enfría las expectativas
El informe de empleo también mostró un aumento de la tasa de paro, del 4,2% al 4,3%. El dato apunta a una pérdida de fuerza del mercado laboral, aunque por sí solo no confirma una caída brusca de la actividad económica. Esa combinación complica el escenario para la Fed: la economía empieza a mostrar síntomas de enfriamiento, pero los precios siguen ofreciendo motivos para mantener una política monetaria restrictiva.
La primera referencia de la semana llegará el lunes, con los datos del sector servicios estadounidense elaborados por el Institute for Supply Management. El índice de gestores de compras permitirá evaluar si la actividad empresarial mantiene el crecimiento y si los costes de las compañías continúan aumentando.
Un sector servicios débil reforzaría la preocupación por el crecimiento y podría alimentar las peticiones de que la Fed no vuelva a subir los tipos este año. En cambio, una actividad sólida acompañada de nuevos incrementos de precios daría argumentos a quienes defienden que el banco central debe seguir combatiendo la inflación.
Para los mercados, la contradicción es relevante. Una economía resistente puede sostener los beneficios empresariales, pero también mantener las presiones inflacionistas. En ese caso, los tipos podrían permanecer elevados durante más tiempo o incluso volver a subir. Este escenario suele pesar especialmente sobre las empresas de crecimiento, cuyos beneficios esperados se concentran en mayor medida en el futuro.
Las actas mostrarán el debate interno de la Fed
Las previsiones económicas publicadas en septiembre apuntaban a un tipo de interés cercano al 4,1% al cierre del año como nivel adecuado para la mayoría de los responsables de política monetaria. Esa estimación dejaba margen para otra subida. Sin embargo, fue elaborada antes de conocerse el último informe de empleo, por lo que no ofrece una respuesta definitiva sobre la reunión del 27 y 28 de octubre.
El interés de las actas estará en conocer cuánto pesó la inflación en la decisión de septiembre y hasta qué punto los responsables estaban dispuestos a endurecer de nuevo la política monetaria. Si el documento refleja un respaldo amplio a otra subida, podrían aumentar las rentabilidades de la deuda pública estadounidense. Ese movimiento suele favorecer al dólar y ejercer presión sobre la bolsa, el oro y otros activos de riesgo, incluido Bitcoin.
Si, por el contrario, la subida de septiembre se interpreta principalmente como una medida preventiva, el mercado podría valorar que existe más margen para una pausa. Las expectativas de tipos más bajos suelen mejorar el atractivo de los bonos a largo plazo y aliviar la presión sobre la renta variable.
La confianza del consumidor cerrará la agenda
El viernes se conocerá la lectura preliminar de la confianza del consumidor de octubre de la Universidad de Michigan. El indicador incluirá también las expectativas de los hogares sobre la inflación de los próximos años, una variable de especial importancia para la Fed.
Unas expectativas elevadas pueden llevar a los consumidores a anticipar compras y reclamar mayores salarios, haciendo que la inflación resulte más persistente. Una moderación daría al banco central más margen para esperar y observar la evolución del empleo.
La confianza del consumidor será así la última referencia de una semana centrada en una misma cuestión: si la economía estadounidense conserva la suficiente fortaleza para soportar otra subida de tipos o si el freno del empleo obliga a la Fed a esperar. Ningún dato resolverá por sí solo el dilema, pero el conjunto de publicaciones ayudará a los inversores a valorar cuánto sigue abierta esa decisión.










