Las acciones de Intel se desploman alrededor de un 29% y cotizan en 65,30 dólares, frente a los 92,07 dólares del cierre anterior. La caída ha borrado unos 140.000 millones de dólares de capitalización bursátil y también ha reducido en unos 11.600 millones el valor de la participación del Gobierno estadounidense, convertido en el mayor accionista de la compañía el año pasado.
Unas previsiones que no convencen al mercado
La oleada de ventas llegó después de que Intel publicara sus resultados trimestrales y ofreciera una previsión para el cuarto trimestre claramente inferior a la que manejaban los analistas. La compañía ingresó 16.500 millones de dólares en el último trimestre, un 21% más, pero espera facturar entre 15.000 y 16.000 millones en el siguiente. El consenso del mercado apuntaba, de media, a 17.070 millones.
La reacción sitúa a Intel en mínimos desde abril y acerca la sesión a la peor de su historia. La empresa solo había registrado anteriormente descensos de una magnitud similar en dos ocasiones: del 29,9% en julio de 1974 y del 26,1% en agosto de 2024. Si la cotización termina por debajo de aproximadamente 64,50 dólares, el fabricante de chips marcará un nuevo récord negativo diario.
Desde el máximo de unos 142 dólares alcanzado a finales de junio, el valor acumula una pérdida del 54%. El movimiento refleja el cambio de expectativas sobre una compañía que trata de beneficiarse del ciclo de inversión en inteligencia artificial, pero que también está sufriendo algunos de sus efectos indirectos.
La inteligencia artificial, una oportunidad con efectos adversos
La división de centros de datos e inteligencia artificial de Intel creció un 78% durante el trimestre, su mayor ritmo en 15 años. Sin embargo, el aumento de la demanda de infraestructura para IA está absorbiendo la oferta de chips de memoria. El encarecimiento de estos componentes está afectando al mercado de ordenadores personales, según la explicación recogida en la información financiera de la compañía.
Intel prevé que los ingresos de su división de ordenadores personales, que alcanzaron los 8.100 millones de dólares el pasado trimestre, caigan más de un 20%. David Zinsner, director financiero de la empresa, advirtió de que la debilidad de este mercado podría prolongarse, como mínimo, durante la primera mitad del próximo año.
El impacto sobre la participación del Gobierno de Estados Unidos
La Administración de Donald Trump transformó en agosto del año pasado 8.900 millones de dólares en subvenciones comprometidas en 433,3 millones de acciones de Intel, adquiridas a 20,47 dólares por título. La operación otorgó a Washington casi el 10% del capital de la compañía.
Aunque el desplome reduce con fuerza el valor de esa participación, la inversión todavía mantiene una revalorización significativa. Al precio actual, las acciones en manos del Gobierno valen unos 28.300 millones de dólares, más del triple del importe inicial. Al cierre de la sesión anterior, la participación estaba valorada en unos 39.900 millones, de modo que la caída de la jornada ha restado aproximadamente 11.600 millones.
El retroceso también ha golpeado al conjunto del sector. Nvidia, AMD, Broadcom y Micron bajan entre un 2% y un 10%, mientras que ASML cede un 4,6%. El Nasdaq pierde un 2,6% y el S&P 500 retrocede un 1,5%. Las dudas sobre el tiempo que tardarán en rentabilizarse las inversiones multimillonarias en IA se han visto reforzadas por los resultados de Amazon y Alphabet.
La presión vendedora se extiende además a otros mercados: el oro cae un 3%, por debajo de los 4.000 dólares por onza troy, y la plata retrocede alrededor de un 3%, hasta unos 50,5 dólares. Las criptomonedas también sufren pérdidas tras el ataque informático contra Binance. El resultado definitivo de la sesión de Intel dependerá del cierre de Wall Street, previsto a las 21:00 horas en la España peninsular.










