El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha anunciado la incautación de más de 560.000 dólares en criptomonedas que, según los documentos judiciales, fueron recaudados para Hamás. La operación reúne cinco actuaciones desarrolladas entre marzo de 2025 y agosto de 2026 y permitió al FBI seguir el rastro de los fondos, identificar conexiones entre distintos monederos y tomar el control de parte de la infraestructura utilizada para solicitar donaciones.
Una investigación que partió de varias direcciones
Las pesquisas comenzaron con un número reducido de direcciones de criptomonedas, pero se ampliaron a medida que los investigadores analizaron los movimientos registrados en la cadena de bloques. El primer paso relevante se produjo en marzo de 2025, cuando las autoridades estadounidenses incautaron alrededor de 200.000 dólares en stablecoins que, según la justicia, habían sido recaudados para Hamás.
El análisis permitió seguir los fondos desde los monederos que recibían las donaciones hasta otras direcciones empleadas con fines operativos. Posteriormente, las criptomonedas fueron enviadas a nuevas direcciones y a plataformas de intercambio, una operativa que quedó incorporada a la investigación.
Una de las pistas más importantes fue el uso compartido de una llamada cartera de gas. Varias direcciones que el FBI atribuye a las Brigadas al Qassam, el brazo militar de Hamás, utilizaban el mismo monedero para pagar las comisiones de las transacciones. Esa coincidencia ayudó a vincular direcciones que, observadas de forma aislada, no parecían relacionadas.
La colaboración de Tether y Binance
La investigación también llevó a los agentes hasta cuentas presuntamente relacionadas con un bróker OTC en Líbano y con personas que movían fondos por cuenta de terceros. En una de las actuaciones intervino Tether, el emisor de stablecoins. La compañía recibió la orden de destruir determinados tokens USDT y emitir de nuevo el mismo importe en un monedero controlado por las fuerzas de seguridad estadounidenses.
Binance colaboró igualmente con las autoridades. La plataforma transfirió los saldos de determinadas cuentas a monederos del FBI, lo que permitió que las criptomonedas identificadas quedaran efectivamente bajo control de los investigadores.
La operativa de Hamás también fue cambiando durante el periodo analizado. Según los documentos judiciales estadounidenses, la organización empezó a recurrir a servicios capaces de mover criptomonedas entre distintas cadenas de bloques. Además, utilizó con mayor frecuencia monederos independientes que no volvían a emplearse después de recibir una donación.
El FBI intervino dominios y servidores
Los cambios no impidieron que los investigadores detectaran patrones persistentes. La red seguía separando los monederos utilizados para pagar comisiones, recibir donaciones y concentrar posteriormente las criptomonedas en un único punto.
La investigación terminó extendiéndose más allá de los movimientos financieros. En julio y agosto de 2026, las autoridades estadounidenses incautaron dominios y servidores que, según la justicia, eran utilizados por las Brigadas al Qassam. El FBI obtuvo así el control de partes de la infraestructura en línea empleada para solicitar donaciones y comunicarse con simpatizantes.
Ese acceso permitió recopilar información sobre posibles donantes e interceptar transferencias de criptomonedas que, de acuerdo con la investigación, estaban destinadas a Hamás. La cifra total anunciada por el Departamento de Justicia supera los 560.000 dólares, resultado de las cinco actuaciones llevadas a cabo entre marzo de 2025 y agosto de 2026.











