El precio del petróleo cayó más de un 3% este lunes y bajó de los 110 dólares por barril después de que varias informaciones apuntaran a que Donald Trump quiere dar más margen a la diplomacia con Irán antes de autorizar nuevos ataques. El movimiento devolvió al mercado parte del alivio que había perdido ante el riesgo de una escalada militar en Oriente Próximo.
La caída, que borró todas las ganancias registradas el viernes, se produjo tras una información publicada por Axios. Según fuentes anónimas citadas por el portal, el presidente estadounidense trasladó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, su intención de prolongar las negociaciones diplomáticas con Teherán antes de tomar una decisión sobre nuevas acciones militares.
Menos riesgo inmediato de una nueva ofensiva
Trump había amenazado con emprender nuevas acciones contra Irán después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el martes 3 de noviembre. Su aparente preferencia por el diálogo reduce, al menos por ahora, la posibilidad de una intensificación inmediata del conflicto.
La posición del Gobierno estadounidense no parece completamente compartida por Israel. Netanyahu se habría mostrado menos favorable a esa estrategia durante la conversación con Trump. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó el sábado que todavía no se había tomado ninguna decisión sobre nuevos ataques y que el presidente prefería tratar de resolver el enfrentamiento por la vía diplomática.
Para los operadores, cualquier señal que reduzca el riesgo de una escalada tiene un efecto directo sobre las primas de riesgo incorporadas al petróleo. La preocupación principal es que nuevos combates interrumpan el suministro de crudo procedente de Oriente Próximo, una posibilidad que había contribuido a sostener los precios.
El estrecho de Ormuz mantiene la presión sobre el mercado
El alivio, sin embargo, es limitado. La tensión militar continúa en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte de petróleo y gas de la región. Los ataques contra buques no se han detenido: el domingo, una embarcación fue alcanzada por un proyectil y el viernes ya había sido atacado un buque dedicado al transporte de gas natural licuado.
La seguridad de la navegación por ese paso resulta determinante para el mercado energético mundial. Aunque las exportaciones de petróleo desde el golfo Pérsico se han aproximado de nuevo a los niveles anteriores a la guerra, el suministro de combustibles como el diésel sigue por debajo de esa referencia. Esa menor disponibilidad ha contribuido a elevar con fuerza sus precios en Europa y Estados Unidos durante las últimas semanas.
La situación también recibe presión adicional por los ataques ucranianos contra refinerías rusas, que afectan al mercado de productos refinados y complican la lectura de la evolución del petróleo más allá de la cotización del crudo.
Una bajada que puede ser temporal
La incertidumbre sobre los próximos movimientos militares y diplomáticos mantiene abierta la posibilidad de nuevos repuntes. Florence Schmit, estratega de energía de Rabobank, considera que el descenso actual podría durar poco y sostiene que los precios podrían volver a subir mientras persista el riesgo de nuevos ataques en Oriente Próximo.
Irán, según las informaciones recogidas, se prepara para posibles acciones de Estados Unidos e Israel, al tiempo que trata de evitar una escalada mediante contactos diplomáticos. Durante el último fin de semana, una delegación iraní se reunió con mediadores en Catar. El mercado seguirá pendiente de si esas gestiones desembocan en una reducción efectiva de las hostilidades o si los incidentes en Ormuz vuelven a elevar la presión sobre el suministro energético.










