La Administración de Donald Trump estudia un plan para reanudar el suministro de gas ruso a Europa a través de los gasoductos que atraviesan Ucrania, según The Wall Street Journal. La propuesta contempla que una empresa estadounidense compre el gas a Rusia y lo revenda después a los compradores europeos, en un intento de reducir los precios de la energía y utilizar el tránsito como punto de partida para negociar con Moscú y Kiev.
Una empresa estadounidense actuaría como intermediaria
El esquema habría sido tratado en septiembre por los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff durante sus visitas a Moscú y Kiev. La idea pasa por utilizar las infraestructuras existentes para transportar de nuevo gas ruso hacia Europa, mientras una compañía de Estados Unidos asumiría la compra y la reventa del suministro.
Con esta fórmula, los clientes europeos no tendrían que negociar directamente con Rusia. Washington busca así sortear las restricciones europeas a la energía rusa, aunque el encaje jurídico de la operación está lejos de estar resuelto. En la aplicación de sus sanciones, la Unión Europea suele tener en cuenta el origen del gas, no únicamente la empresa que factura o intermedia en la operación.
Para la Administración Trump, el proyecto tendría además una dimensión política. La reanudación del tránsito podría servir como primer paso hacia un acuerdo para que Rusia y Ucrania dejen de atacar sus respectivas infraestructuras energéticas. Las conversaciones sobre este asunto se atascaron el mes pasado. Ucrania llegó a suspender temporalmente sus ataques contra refinerías rusas por la presión de Trump, pero posteriormente los retomó.
El plan choca con la estrategia energética de Bruselas
La propuesta estadounidense contradice la dirección que ha tomado la Unión Europea desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Antes de la guerra, aproximadamente el 45% de las importaciones europeas de gas procedía de Rusia. En 2025, esa proporción había descendido hasta cerca del 13%.
Bruselas ha aprobado una normativa para eliminar por completo las importaciones de gas ruso que todavía permanecen. Las nuevas prohibiciones para el gas natural licuado comenzarán a aplicarse a principios de 2027. Para el gas ruso transportado por gasoducto, las últimas excepciones deberán desaparecer, como muy tarde, en otoño de ese mismo año.
Ese calendario complica tanto la viabilidad política como la legal de cualquier acuerdo impulsado desde Washington. Europa acaba de decidir romper sus vínculos energéticos con Rusia, mientras Estados Unidos estudia ahora una fórmula para restablecerlos parcialmente.
Desde el punto de vista técnico, los gasoductos que cruzan Ucrania siguen intactos, de acuerdo con la información publicada. El suministro podría reanudarse con relativa rapidez si Rusia, Ucrania y los compradores europeos alcanzasen un acuerdo. El flujo se interrumpió a principios de 2025, después de que expirase el acuerdo entre Moscú y Kiev y Ucrania se negase a prorrogarlo.
La presión de los precios añade urgencia
La iniciativa llega en un momento de encarecimiento del gas en Europa. La guerra en Oriente Próximo ha interrumpido una parte relevante de las exportaciones mundiales de gas natural licuado, mientras que la situación en torno al estrecho de Ormuz concentra buena parte de la incertidumbre sobre el suministro.
La menor disponibilidad de GNL ha intensificado la competencia entre los países importadores. Según la información citada, los precios europeos se encuentran en su nivel más alto en casi cuatro años. Un eventual retorno del gas ruso, si llegara a ofrecerse a un precio inferior, podría aliviar a corto plazo los costes de hogares y empresas.
El contrapeso sería una nueva exposición a un proveedor del que la Unión Europea intenta desvincularse. Trump ya acordó con Vladímir Putin no endurecer por ahora las sanciones, a cambio de que Rusia aporte más diésel al mercado mundial para contribuir a moderar los precios de los combustibles. No existe todavía un acuerdo sobre el gasoducto: cualquier reanudación exigiría el visto bueno de Rusia, Ucrania y los compradores europeos.











