El Salvador quiere trasladar una parte relevante de sus remesas a través de stablecoins. Sivar, una nueva aplicación nacional de pagos y comunidad desarrollada por Modveon, utilizará la infraestructura de Coinbase para liquidar las transferencias en monedas estables sobre la red Base. El servicio apunta a un flujo de remesas que alcanzó aproximadamente 9.000 millones de dólares en 2025.
La aplicación permitirá a los usuarios de Estados Unidos financiar los envíos con tarjetas de débito. En El Salvador, los beneficiarios recibirán el dinero en carteras integradas en la propia aplicación, sin necesidad de gestionar directamente una transacción en una blockchain. Coinbase aporta la infraestructura de acceso, las interfaces para las transferencias y la liquidación.
Una red de remesas con tarifas planas
El servicio cobrará una tarifa fija de 2 dólares por transferencia, con independencia del importe enviado. Las operaciones entre usuarios verificados se liquidarán en stablecoins sobre Base, mientras que los receptores podrán convertir sus saldos en efectivo en más de 1.000 puntos distribuidos por El Salvador.
La dimensión del mercado explica el interés por este modelo. Según los datos citados por Coinbase, alrededor del 92% de las remesas que llegaron al país en 2025 procedieron de Estados Unidos. Unos 1,6 millones de salvadoreños dependen de estos pagos, que representan una fuente esencial de ingresos para numerosos hogares.
Más de 25.000 personas se habían registrado en Sivar antes de su lanzamiento, siempre según Coinbase. Cada usuario dispondrá de una cartera sin custodia, mientras que la compañía estadounidense gestionará la infraestructura técnica que conecta los pagos con la red blockchain.
El planteamiento busca ocultar la complejidad de los activos digitales al usuario final. La transferencia se realiza en dólares digitales, de modo que el receptor mantiene la denominación monetaria habitual en El Salvador y no queda expuesto a las variaciones del precio de Bitcoin entre el momento de recibir el dinero y el de gastarlo.
La competencia de MoneyGram y Tether
Sivar no entra en un mercado vacío. MoneyGram amplió en abril su servicio de saldos digitales basados en USDC a El Salvador, en colaboración con Stellar Development Foundation, Crossmint y Circle. Los clientes pueden recibir el dinero en un saldo denominado en dólares, conservarlo digitalmente y retirarlo después en efectivo en los establecimientos de la compañía.
El Salvador fue el primer mercado latinoamericano incorporado al servicio después de su lanzamiento inicial en Colombia. MoneyGram afirma que su red alcanza casi 500.000 puntos de venta en más de 200 países y territorios.
Tether también ha reforzado su presencia en el país. La empresa trasladó allí su sede corporativa en 2025, tras obtener autorización como emisora de stablecoins y proveedora de servicios de activos digitales. Además, ha integrado USDT con la red Lightning de Bitcoin para combinar pagos denominados en dólares con una infraestructura de liquidación vinculada a Bitcoin.
Bitcoin mantiene un papel estratégico
El giro hacia las monedas estables no implica que El Salvador haya abandonado Bitcoin. La Oficina de Bitcoin del país sigue destacando la reserva estratégica, los programas educativos en centros públicos, la formación de 80.000 funcionarios, las zonas Bitcoin y el programa de desarrolladores CUBO+.
Los datos citados por esa oficina sitúan las tenencias estatales en unos 7.789 BTC. Sin embargo, el margen para seguir acumulando con dinero público se ha reducido. El Fondo Monetario Internacional señaló este mes que El Salvador no ha utilizado recursos públicos para comprar Bitcoin desde la primera revisión de su programa. El Gobierno documentó que los incrementos posteriores procedieron de donaciones privadas, y el organismo prevé que no haya nuevas adquisiciones más allá de las donaciones acreditadas.
El cambio se enmarca en el programa de 1.400 millones de dólares acordado con el FMI. Las reformas hicieron voluntaria para el sector privado la aceptación de Bitcoin, eliminaron sus rasgos esenciales como moneda de curso legal obligatoria y establecieron que los impuestos deben pagarse en dólares. También está previsto que el Estado reduzca su participación en la cartera Chivo, cuya propiedad mayoritaria y operaciones fueron transferidas a un operador privado.
Así, el experimento salvadoreño conserva Bitcoin como activo estratégico y elemento de identidad nacional, mientras las stablecoins aspiran a convertirse en la herramienta práctica para enviar dólares al país.












