El S&P 500 ha cerrado con ganancias en 20 de los 25 meses de noviembre analizados desde 2001, según un estudio de ING. El dato implica una evolución positiva en el 80% de los casos y sitúa a noviembre como el mes con mejor rentabilidad media para el índice estadounidense, con un avance del 2,53%.
Noviembre destaca también en las bolsas europeas
El patrón favorable no se limita a Wall Street. El AEX neerlandés registra una subida media del 1,38% durante noviembre, mientras que el Euro Stoxx 50 obtiene una ganancia media del 1,73%. En ambos casos, solo abril presenta históricamente un comportamiento mejor.
Los datos de ING también apuntan a un cuarto trimestre generalmente positivo. Desde el año 2000, el AEX, el Euro Stoxx 50 y el S&P 500 han terminado ese periodo con ganancias en aproximadamente cuatro de cada cinco años. Además, en más de la mitad de los ejercicios la subida del último trimestre superó el 5%.
Estas cifras explican por qué los meses finales del año concentran una atención especial entre los participantes del mercado. Sin embargo, describen un comportamiento pasado y no permiten anticipar por sí solas cómo evolucionarán las bolsas en el tramo final del ejercicio actual.
Una pauta estacional sin explicación concluyente
La fortaleza histórica de noviembre se encuadra en una pauta estacional más amplia. El periodo comprendido entre noviembre y abril suele ofrecer rentabilidades superiores a las registradas entre mayo y octubre, un fenómeno conocido como efecto Halloween. De esta pauta procede también la expresión bursátil «vende en mayo», que alude a la idea de abandonar el mercado durante los meses de verano y regresar posteriormente.
El efecto ha sido objeto de diversos estudios. Los economistas Ben Jacobsen y Sven Bouman observaron que esta estacionalidad aparecía en 36 de los 37 mercados bursátiles incluidos en su análisis. Aun así, no existe una explicación científica concluyente para justificar que las bolsas se comporten de forma sistemáticamente distinta según la época del año.
La regularidad histórica tampoco elimina los episodios negativos. Noviembre ha registrado pérdidas en el pasado, por lo que la pauta no constituye una garantía de subidas futuras.
El dilema de los índices próximos a máximos
El análisis llega en un momento en el que varios índices cotizan cerca de máximos históricos tras las subidas acumuladas. La inquietud aumentó durante octubre, especialmente por las elevadas expectativas depositadas en las compañías tecnológicas y por las dudas sobre si sus valoraciones todavía dejan margen para nuevos avances.
Ese contexto plantea una disyuntiva para quienes han acumulado ganancias: recoger beneficios puede proteger parte de la rentabilidad obtenida, pero salir del mercado también puede hacerles perderse nuevas subidas. Además, acertar el momento de la venta exige después identificar cuándo volver a entrar.
ING subraya que no es posible saber si noviembre y diciembre repetirán el comportamiento observado en otras ocasiones. Para los inversores con un horizonte de largo plazo, la proximidad del cierre del año no cambia por sí misma los objetivos financieros, el plazo previsto ni la tolerancia al riesgo. La principal conclusión de los datos históricos es más limitada: abandonar el mercado después de las subidas puede implicar renunciar a un periodo que, estadísticamente, ha sido favorable con frecuencia.











