El staking de Ethereum ofrece actualmente una rentabilidad anual del 2,2%, apenas por encima del rendimiento medio de los nuevos depósitos de hogares en euros con un plazo de hasta un año. Para una inversión de 10.000 euros, la diferencia sería de unos 7 euros al cabo de doce meses, siempre que el precio de ETH no cambie.
Una ventaja mínima frente a los depósitos
Con esa tasa, los 10.000 euros destinados al staking generarían aproximadamente 220 euros en un año. La misma cantidad colocada en un depósito bancario comparable produciría alrededor de 213 euros, según la comparación recogida en la fuente.
La diferencia es, por tanto, reducida. El cálculo parte además de una condición especialmente relevante en el caso de Ethereum: que la cotización de ETH permanezca estable durante todo el periodo. La rentabilidad del staking se expresa en la criptomoneda, de modo que el resultado medido en euros también queda condicionado por la evolución de su precio.
El atractivo no está solo en el porcentaje
El 2,2% sitúa el rendimiento del staking por debajo de lo que muchos inversores podrían considerar una prima suficiente frente a un producto de ahorro tradicional. Aun así, Ethereum continúa atrayendo participantes, pese a que la diferencia frente a los depósitos sea de apenas unos euros por cada 10.000 euros invertidos.
La comparación pone el foco en una característica central de los activos digitales: una tasa nominal ligeramente superior no elimina el riesgo asociado a la volatilidad de la criptomoneda. Si ETH baja, el valor en euros de las recompensas y del capital depositado puede reducirse; si sube, el resultado sería distinto. La fuente no ofrece una previsión sobre el precio ni cuantifica ese posible impacto.
Por eso, el rendimiento anunciado del staking no puede analizarse de forma aislada. En este caso, el incentivo adicional frente a los depósitos es limitado, mientras que la exposición al precio de Ethereum sigue formando parte de la ecuación.












